.
Analistas 05/03/2022

Estética y sociedad

Gustavo Moreno Montalvo
Consultor independiente

La estética refleja la vida de las sociedades. Es dinámica. No acepta reglas rígidas. La conquista del fuego por el homo erectus hace más de un millón de años, mucho antes de que apareciera el homo sapiens hace 300.000 años, permitió la extensión de la jornada más allá del ocaso y de la fase productiva del día, y alimentó la realización de reuniones tribales nocturnas en las cuales con certeza se cultivaron la narrativa y el ritmo, con efectos fisiológicos asociados a hormonas, todo ello con dimensión estética. En el paleolítico hubo grandes transformaciones sociales; quizá la más importante fueron la construcción de lenguaje con capacidad de explicar pasado y pronosticar futuro, hace unos 70.000 años.

En el neolítico ocurrió la revolución agraria, y con ella la formación de urbes y sistemas políticos complejos. El nuevo contexto introdujo diversidad de expresiones en todos los órdenes y riqueza estética. El uso de los metales cambió los ámbitos de desarrollo de manera decisiva: nuevas técnicas aumentaron productividad e impulsaron más libertad de expresión, con sujeción a cánones que reflejaban de realidades sociales y económicas mucho más avanzadas que las asociadas a la piedra como fuente esencial de instrumentación.

Las diversas civilizaciones construyeron arquitectura, artes plásticas, música y danza, y facilitaron el cultivo de las letras escritas desde los primeros productos en Sumeria, hace 7.000 años. Los imperios se sucedieron en las principales concentraciones poblacionales -China, India y el Mediterráneo- con impacto significativo de la política en las prácticas de vida cotidiana y la expresión artística.

Hubo múltiples crisis y sucesiones; finalmente, Occidente, fracturado en lo político pero avasallador en lo militar, impulsado para innovar por la separación entre autoridad religiosa y política, creció de manera notable desde el siglo 12 con la reapertura del comercio mediterráneo y ocupó en proceso gradual el mundo entero a partir del siglo 16; el predominio europeo impuso cánones renacentistas, barrocos, clásicos y románticos en sucesión, pero también indujo como reacción el cultivo de tradiciones ancestrales en los territorios ocupados.

La crisis del orden político desde la primera guerra mundial estimuló la diversidad y la libertad de expresión de las personas letradas, franca minoría en el planeta hasta el siglo 20. Hoy el analfabetismo está en camino de desaparecer, y con él los privilegios y responsabilidades de élites.

La percepción despierta diversas respuestas en cada persona: no hay belleza como mera consecuencia de experiencias sensoriales. La línea de lo improcedente en estética es borrosa: puede haber discrepancia de gustos con base en criterios incompatibles más no por ello inaceptables. Se debe evitar angustia a otras personas, pero los límites de lo tolerable cambian, y la tolerancia absoluta no es propuesta práctica; la vida cotidiana cambia y con ella los criterios.

El diálogo entre propuestas estéticas es parte del proceso de construcción de ética, y la ética incide en la estética, así las influencias de una en otra y viceversa no sean fruto de procesos deliberados. No deja de preocupar el elogio del individualismo indiferente ante los asuntos de la comunidad, evidente en expresiones estéticas de importancia en el último medio siglo. Retar tiene valor, pero con método que cultive la conciencia.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA