.
Analistas 24/07/2021

Dos mil años de imperios

Gustavo Moreno Montalvo
Consultor independiente

Hace 2.000 años la población sumaba 300 millones, tres cuartas partes del total vivían en China, en el subcontinente indio o bajo Roma en la cuenca mediterránea. China y Roma tenían niveles de desarrollo similares. Tres siglos después el imperio romano comenzó a fracturarse y sus ciudades a perder población. Los árabes surgieron desde el siglo VII. Los frenó la invasión mongola en el XIII. El imperio otomano, formado en el siglo XIII, declinó desde el XVI. Europa solo empezó a reducir distancia frente a China con la reapertura del Mediterráneo en el siglo XII. Tras el imperio Sung y la dinastía de los mongoles, China abandonó las expediciones al Océano Índico a principios del siglo XV; eran costosas frente al beneficio obtenido: el tamaño del imperio Ming, con 200 millones de habitantes, permitía aprovechar ventajas comparativas relativas locales y los ciclos de los monzones hacían costosas las expediciones. La población mundial en el siglo XV era del orden de 500 millones; no creció en el siglo XIV porque la peste bubónica la redujo en un tercio entre 1345 y 1350.

Portugal, España, Holanda, Francia e Inglaterra navegaron los océanos con audacia desde finales del siglo XV y colonizaron el mundo en forma gradual, mientras las ciudades italianas, que habían dominado el Mediterráneo, declinaron. El subcontinente indio ha sido siempre heterogéneo y pobre; los mogules musulmanes fundaron en el siglo XVI un imperio, debilitado siglo y medio después por la Compañía Inglesa de India Oriental y destruido a mediados del 19 por el ejército inglés. Los Manchú, de la región cercana al río Amur, conquistaron China en el siglo 17 y adoptaron la cultura de los sometidos. Fueron socavados por los ingleses, apoyados en el opio proveniente de India.

Los portugueses ocuparon Brasil desde el siglo XVI y desarrollaron puntos clave para comercio en Goa (India) y Macao (China); fueron desplazados en Indonesia por los holandeses, quienes formaron imperio con la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. La conquista de América conllevó la reducción de la población nativa a un tercio o menos, sobre todo por el contagio de enfermedades a las cuales era vulnerable. Los españoles ocuparon el grueso de América Central y del Sur. Los ingleses ocuparon islas en el Caribe, la costa este de EE.UU. y el centro de Canadá. Los franceses hicieron lo propio en Quebec, el Caribe francés y Luisiana. La conquista europea se apoyó en la esclavitud de personas de origen africano en América, en plantaciones de azúcar, algodón y tabaco. En paralelo, hubo numerosas guerras entre los países europeos entre los siglos XVII y XIX, cuya consecuencia fue el desarrollo de armas de creciente eficacia.

América se separó desde finales del XVIII y principios del XIX. La revolución industrial, surgida en Inglaterra en el siglo XVIII, se trasladó en el XIX al continente y a EE.UU., e impulsó aumento poblacional, conformación de población urbana, productividad y rupturas culturales. La población sumaba 1.200 millones en 1850. Nueva intervención imperialista ocurrió en África, colonizada desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la mitad del XX. El siglo pasado fue testigo de guerras sin precedente; se acabaron muchos imperios, se consolidaron EE.UU., Rusia y China, se forjó la Unión Europea, y crecieron la población, la expectativa de vida y la amenaza ambiental. Aún no está claro qué pasará hacia adelante.