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Pagos digitales: el reto de ser incluyente

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En el periodo 2010-14, un consumidor financiero pasó de realizar en promedio 87,6 transacciones monetarias por año a 96,9 y o sea 9,3 más. En este periodo, dejó de realizar 5,1 transacciones en oficinas bancarias y los cajeros automáticos crecieron apenas en 1 transacción. En cambio el consumidor financiero hizo 4,6 más en datáfonos y 5,3 más en pagos a través de canales digitales como internet y pagos de facturas por esquemas de débito automático. Estos canales impulsaron positivamente la actividad financiera de los consumidores, en transacciones en donde el efectivo no estuvo presente.  En el periodo, las disposiciones de efectivo en canales bancarios perdieron participación frente a los pagos electrónicos, ganando estos últimos 10,7 puntos porcentuales representando el 43,5% .

Según Patrick Forth, la conectividad y los dispositivos inteligentes son los detonantes que se requieren para que se dé una transformación a la manera tradicional de realizar transacciones por parte del consumidor. Según MinTic, en Colombia hay una cobertura de 116% en teléfonos móviles. Según Dane, Colombia es un país con una penetración de 69,3% en teléfonos móviles sobre la población y del total de teléfonos 14,4 millones son smartphones.

Por su parte, los grupos financieros más importantes del país están haciendo anuncios al mercado sobre la disponibilidad de billeteras digitales y otros productos portables en los móviles,  habilitando a los clientes financieros para hacer sus pagos de manera digital, en esquemas mucho más convenientes que el tradicional plástico y con la seguridad proporcionada por la industria de servicios financieros. De igual manera, las redes del sector financiero han multiplicado por 2,3 veces la cobertura de datáfonos en el periodo analizado y han lanzado recientemente nuevos dispositivos como los MPOS (que habilitan a un smartphone como datáfono) para aumentar drásticamente la capilaridad de la red de comercios. Están poniendo a disposición de los clientes comercios herramientas para disminuir los tiempos en los procesos de afiliación y conectividad al sistema y los están proveyendo de plataformas seguras para realizar las transacciones digitales con la seguridad permita mantener la confianza del consumidor financiero.

La industria financiera y el Gobierno siguen trabajando de la mano para lograr disminuir el tamaño del efectivo como medio de pago y remplazarlo por transacciones digitales. El plan de desarrollo incorporó en sus bases la necesidad de disminuir el efectivo como porcentaje de M2 de 11,5% en 2014 a 8% en 2018. El reto para alcanzar la meta es multiplicar por 2,47 veces la tasa de crecimiento de los pagos electrónicos que se logró en los últimos 4 años, para los siguientes hasta 2018. Es un objetivo ambicioso y la industria financiera está lista para alcanzarlo. Sin embargo, debemos aceptar que los  objetivos de lograr mayor inclusión financiera y mayor formalización de los agentes económicos requieren de un trabajo coordinado en el que se abra el debate sobre la conveniencia de una política pública proclive a estos objetivos, que incorpore los pagos electrónicos como el vehículo central que permite alcanzar los propósitos. Esta agenda está en desarrollo y esperamos que produzca los resultados esperados.
 

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