Analistas

Vana ilusión cafetera

El Foro Mundial de Productores de Café, fue sin duda la convocatoria más importante de Colombia en los últimos años, demostrando el enorme respeto y liderazgo de la única institución cafetera en el mundo, con nueve décadas de existencia.
La presencia del presidente Juan Manuel Santos -el Jefe de Estado que más ha ayudado a los cafeteros en la historia- acompañado por el expresidente Bill Clinton y Jeffrey Sachs, el economista de mayor influencia actual en el mundo en desarrollo, constituyen un verdadero triunfo de Roberto Vélez y el gremio cafetero, al igual que la participación de las organizaciones más relevantes del mundo productor, los representantes de las principales marcas que compran el café y los comercializadores mayoristas.
El propósito de crear conciencia en el mundo consumidor de café, sobre el bajo ingreso de los productores, plantea el permanente dilema entre el comercio justo y la formación de precios por oferta y demanda; lo segundo rige desde la ruptura del Pacto Mundial Cafetero, en el año 1989.
El reclamo consiste en que el precio expresado en dólares, después de 25 años, es el mismo cuando el pacto de cuotas se rompió, y que ahora las necesidades son mayores. Pero la realidad es que el precio no aumenta porque hay mucho café en el mundo. Por encima del precio actual, solo ha estado durante cinco años desde 1998.
Sin embargo, con esas señales de precio aparentemente negativas, la producción mundial en el mismo período ha aumentado 50%, al pasar de 100 a 150 millones de sacos, lo que pone en evidencia que para muchos productores en el mundo, ese precio hace atractivo producir más café.
De la misma manera que la perspectiva de un aumento en la demanda de otros 50 millones para las próximas décadas, antes que una alerta sobre el posible desabastecimiento del mercado, significa una excelente señal para esperar muy buenos precios, que seguramente se convertirán en mayor producción.
El hecho que para algunos cafeteros no sea rentable esta actividad, no significa que para miles en todo el mundo deje de ser un atractivo medio de subsistencia que ayuda a sacar familias rurales de la pobreza, como también para crecer los cultivos tecnificados como en Brasil, que demostraron su enorme capacidad para producir 70 millones de sacos al año.
Regresando al Foro, la problemática señalada en la declaración final sobre la falta de mano de obra, escaso relevo generacional, altos costos, baja productividad, bajo ingreso y condiciones sociales precarias, común a todos los países, desde luego se contradice con el permanente aumento en la producción, que es una respuesta al excelente incremento del consumo de café en el mundo.
La parte resolutiva reclama un compromiso de corresponsabilidad de toda la cadena, para mejorar el ingreso del productor y propone un estudio para evaluar precios y los costos en los últimos 40 años.
Denomino vana ilusión, a pesar de las buenas intenciones, pensar que los grandes tostadores del mundo renuncien a la formación de precios por oferta y demanda, y se conviertan en los benefactores de los productores de café, por la vía de incrementos de costo de su materia prima.
El mundo globalizado ha permitido a millones de personas mejorar su capacidad de consumo y su bienestar, precisamente porque buena parte de lo que se transa hoy vale mucho menos que hace 20 años, gracias a la competencia, que ha logrado menores costos y mayor productividad.