Analistas

La misión cafetera

GUARDAR

La Misión Cafetera fue anunciada por el Presidente Santos el 27 de junio de 2012 en la celebración de los 85 años de Fedecafé y ratificada en el Congreso Cafetero del mismo año. El 6 de febrero siguiente, fue anunciado Juan José Echavarría como director de la misma, y el 29 de agosto se aprobó el documento Conpes 3763 que fijó los objetivos.

Por lo tanto debemos tener claro que es un propósito de este Gobierno, del Presidente – amplio conocedor de los asuntos cafeteros – así como el Ministro de Hacienda y el Director de la misión hacer un análisis profundo y diseñar políticas públicas y estrategias, para enfrentar problemas estructurales y para contribuir al desarrollo sostenible y competitivo de la caficultura. 

En el pasado debate electoral cafetero, el Gerente del gremio hizo críticas sobre las supuestas conclusiones de la misión, agitando el debate a pesar de haber anunciado que se encontraba a la espera de los resultados para darle rumbo a la caficultura. Finalmente,  cuando se anunció un foro académico para presentar los estudios, arremetió contra la misión, descalificando sus supuestos planteamientos y calentando el ambiente cafetero.

Un inesperado desafío al Señor Presidente – creador de la misión – y al Gobierno que de manera independiente se propuso evaluar el café en Colombia. Desafío que se confirmó con su ausencia al acto académico, que denota el menosprecio por sus conclusiones y la actitud de rechazo. Entendible solo porque es útil para hacerle frente a los problemas políticos internos, que implica el arribo de nuevas fuerzas al Congreso Cafetero.

El lenguaje utilizado para despreciar la academia y la calidad técnica de los estudios, lo ubicó en el mismo plano de agresividad del presidente de Dignidad Cafetera Óscar Gutiérrez, desconociendo la tradición de la Federación de profundo respeto por la academia, máxime cuando los mejores economistas de Colombia se han formado en su seno, incluidos muchos de quienes elaboraron los trabajos. Tildarlos de no untarse de tierra para hablar de café, es auto-descalificarse para el cargo que ejerce.

Inexplicable suceso, si tenemos en cuenta que es el gobierno quien le otorga por contrato la administración del Fondo Nacional del Café a la Federación, por lo que comparte las decisiones de política pública con el gremio, así como el nombramiento del gerente.

El alcance de las conclusiones de la misión es un marco de análisis que se plasma en un documento, pero nunca se convierte en resolución o decreto. Será si, un referente del Gobierno para las próximas decisiones de política pública, que se enriquecerá por el debate público que suscite.

En el acto académico me correspondió comentar el trabajo del dirigente cafetero del Brasil, Aguinaldo De Lima, quien expone el desarrollo del café en el Brasil desde 1989, año de rompimiento del pacto. Asigna a la libertad absoluta en todos los niveles, el éxito para llevar la producción de 27 millones a 51 millones de sacos, su cambio de ubicación y la diversidad de variedades y calidades, así como el éxito de las cooperativas.

Comenté cómo ese modelo de grandes empresarios, eficientes, exportadores con importantes capitales invertidos, adoptan decisiones racionales. Pero quienes creemos en la economía de mercado, también somos conscientes que una estructura de pequeños campesinos necesita de la acción colectiva, bien sea de la mano de la Federación o del sistema cooperativo, pero de todas maneras sin posibilidad individual de participar en el mercado de futuros, de exportación, y de torrefacción. Este si es el caso de la tercera vía: “el mercado hasta donde nos beneficie y el Estado hasta donde sea necesario”.

Sin embargo, los resultados en muchos campos son similares: Colombia, gracias a que liberó el mercado y empezó a premiar la calidad, desplazó 40% de la caficultura hacia el sur del país. Desde el inicio del programa de valor agregado, Colombia ha conseguido exportar 25 % del café con calidad especial, lo mismo que Brasil. La productividad y el crecimiento de Brasil están basados en el café arábigo mecanizado, porque el robusta se recolecta a mano. Ese privilegio de la topografía lo aprovechan grandes empresarios. Finalmente, crecieron el consumo interno con mucho éxito, en Colombia creamos las tiendas y el programa “Toma Café”. Vamos detrás de Brasil, pero por el mismo camino.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés