martes, 14 de julio de 2020

Más columnas de este autor Guillermo Trujillo Estrada

El comunicado de prensa que anuncia el lanzamiento del programa titula, “Federación Nacional de Cafeteros lanza programa nacional de compra de pasillas para mejorar el ingreso de los productores”, con el fin de utilizar la red institucional de puntos de compra de las cooperativas y Almacafé.

Se busca que sea un producto más valioso para el productor, y si mejora su ingreso se preocupe por beneficiarlo con cuidados similares a los del pergamino, para ser adquirido como pasilla de finca.

Una nota de humor: hace muchos años, en las fincas grandes la pasilla era un subproducto al que no se le prestaba mucha importancia, por cuanto el valor del pergamino lo permitía, en consecuencia, se le regalaba a la esposa del dueño, tradicionalmente. En uno de esos fuertes veranos, salió mucha pasilla y una conocida señora recibió un alto ingreso, mientras su marido se quejaba por la calidad de la cosecha; con enorme candidez la esposa le dijo: amor, ¿por qué no siembras toda la finca en pasilla?

Esta buena medida beneficia a los cafeteros; en el pasado, la red que presta la garantía de compra de café, no estaba autorizada para adquirir la pasilla y esta quedaba en manos de intermediarios, que la recogían directamente en las fincas, casi haciendo un favor.

La pasilla hace años por norma era 5% del café, y el ripio 0,5%. Con este café se abastecía la industria nacional mientras el excelso. Una de las razones por las que solo desde 2002, -cuando se crearon las tiendas Juan Valdez y salvo unas pocas excepciones anteriores -, los colombianos no disfrutábamos el mejor café.

En estos años, se han despertado el consumo y el placer del consumidor por el mejor café, y hoy contamos con innumerables marcas, calidades, y orígenes por cada región.

Desde luego la medida es una respuesta institucional a la escasez que se produce en el mercado, consecuencia de una decisión que todos aplaudimos en su oportunidad de poder exportar café de todas las calidades, que le ha dado salida al exterior a los de inferior calidad, creándose lo que se denomina el “Café Colombia”.

Consecuencia inevitable es la escasez de materia prima para Buencafé Liofilizado que se ideó hace cincuenta años, precisamente para procesar café de inferior calidad, que esta tecnología convierte en un excelente producto.

La disminución de pasillas en Colombia es resultado de la transformación de la caficultura por dos razones fundamentales. La primera, desde la aparición de la broca, en 1992, desapareció el café de los pisos térmicos bajos, que eran zonas marginales que producían mucho café, pero la mayoría pasillas y calidades inferiores.

Como respuesta a la bonanza de 1975, el cultivo creció en 300.000 hectáreas que, dada la enorme rentabilidad, se sembró en zona cálidas no óptimas. La mismas que desaparecieron en los últimos 20 años, precisamente cuando el grano se empezó pagar por calidad. La producción de estas fincas dejo de ser rentable, por tamaño del grano, mayores costos y la broca, que se reproduce a mayor velocidad.

La otra razón es el gran programa de renovación de cafetales iniciado en 2007, que redujo la edad promedio del parque cafetero, determinante fundamental de la buena calidad y de los aumentos en volumen del grano.