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El paro cafetero

El anunciado paro cafetero por fortuna no tuvo la importancia que el dirigente del Polo Democrático, Óscar Gutiérrez, pretendía cuando el 3 de julio en Armenia convocó la reunión de Dignidad Cafetera e invitó a otros sectores para definir la fecha del 19 de agosto, con el fin de paralizar el país y buscar los dividendos electorales, similares a los que Salvación Agropecuaria alcanzó después de los paros efectuados en el gobierno de Andrés Pastrana.
 
El supuesto incumplimiento aducido no da nunca para una protesta, y menos para tratar de hacer un paro nacional. Solo la oportuna intervención a última hora del Presidente de la Cámara, Hernán Penagos y del Secretario General de la Presidencia, Aurelio Iragorri,  fue efectiva para convencer a los verdaderos cafeteros del movimiento, sobre el absurdo de paralizar el país, teniendo en cuenta que 320.000 productores han recibido $620.000 millones de pesos en subsidios. Por esta razón, los productores sensatos y agradecidos con el Gobierno, no acompañaron a los líderes políticos que se apoderaron de la causa cafetera.
 
Sin embargo, el país debe conocer que el argumento principal consiste en solicitar el pago del subsidio de contado, sin factura y sin cupo por cafetero. Agotaron 5 meses de reuniones presionando al Gobierno para lograrlo, ocultando que en el fondo de su solicitud, se incluye de manera soterrada, el propósito de no dejar trazos de cada transacción, para que no sean detectados por la Dian los pocos productores que están obligados a declarar renta. Así como también la intención de algunos comerciantes, no productores, de acceder al subsidio, con facturas que no corresponden a operaciones reales, e inclusive con la venta de café importado o de contrabando.
 
Hay que señalar con precisión esta realidad, dado que nadie entiende que un sistema en el que el productor presenta una factura, y la FNC en tan solo tres días deposita el dinero en una tarjeta inteligente, que se puede usar en los 500 municipios, sin necesidad de sucursal bancaria ni de ser cliente de ningún banco, y lo más importante sin desplazamiento del campesino, pueda suscitar un conflicto de esta naturaleza, salvo propósitos como los mencionados.
 
La amenaza permanente del nuevo paro, alegando el incumplimiento de lo pactado, ha tenido más la intención de mantener activo el movimiento por parte de los que desean llegar hasta las elecciones de marzo, utilizando el tema cafetero y a los caficultores para su propósito político. 
 
La intransigencia del movimiento, al que seguramente nada le servirá hasta las elecciones, llevó a la Federación de Cafeteros, acorralada y cuestionada en su eficiencia frente a la entrega del subsidio, a aceptar el diseño de un sistema de pago de contado del subsidio, que dada la naturaleza pública del subsidio, solo pueden administrar con pleno control unos pocos comerciantes organizados y el sistema cooperativo, a través del cual la FNC ejecuta la garantía de compra.
 
El resultado es que Dignidad Cafetera logró perjudicar a los campesinos al restringir el sistema de compra con subsidio a unos pocos compradores de café, cuando lo que siempre ha beneficiado al cafetero es la presencia en cada municipio de la cooperativa que otorga la garantía de compra y un sin número de compradores que pujan por el café, aumentando el precio de compra.
 
Debemos recordar que el cafetero es el único gremio con un sistema de pagos propio, para atender hasta ahora 455.000 cafeteros en 500 municipios, sin necesidad de sucursales bancarias porque la Cédula Cafetera Inteligente es el primer corresponsal no bancario del país. Este moderno y eficaz sistema de pagos, a solicitud de organismos internacionales, ha sido exhibido como el verdadero dinero plástico en el sector agropecuario, sin embargo, en nuestro país  los líderes del paro lo han convertido en la fuente del conflicto.
 
Hoy, con 97%  de más de 2.500.000 operaciones  exitosas, el sistema ha permitido detectar  el 3% que no cumple, para que no se convierta en fraude. De esta forma se controla el recurso público y se garantiza a los colombianos que el esfuerzo del presupuesto nacional llegue a los verdaderos necesitados sin desviaciones.
 
Un sistema de pagos  como la Cédula Cafetera Inteligente debería ser apoyado por todos los actores del conflicto cafetero, si la verdadera intención es beneficiar a los campesinos cafeteros.