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El café es de largo plazo

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La misión cafetera ha venido insistiendo en que Colombia debe recuperar su participación  de 20% en la producción mundial. Desafortunadamente hay que decir que ese no puede ser un punto de referencia, la producción de café es estructural y de períodos muy largos; no se puede señalar el único año en la historia cafetera como el ejemplo a seguir, sin entender lo atípico del fenómeno y lo ajeno que es de la realidad colombiana.

Recordemos que la producción era de ocho millones de sacos, hasta la bonanza que se inició en 1975, registrando el máximo precio en abril de 1977. López Michelsen afirmaba con orgullo “en mi gobierno la bonanza fue de lo cafeteros”, sostenía que el mayor ingreso percibido estimuló la producción, la llevó a 12 millones de sacos y aumentó el área cultivada hasta 1.100.000 hectáreas.

En 1981 se produjeron 13.470.000 sacos, para estabilizarse en 12 millones por décadas. El aumento del precio coincidió con la introducción de la variedad caturra expuesta al sol, con una mayor productividad por hectárea, e indujo el uso de fertilizantes de manera vertiginosa. 

Eran tal la rentabilidad y la productividad, que se amplió la frontera hacia los pisos térmicos bajos de la zona central cafetera. Esos cafetales fueron responsables del incremento, dado el excelente comportamiento de la producción al contar con mayor radiación solar y más calor. De otro lado, el precio del café no se diferenciaba por su calidad y no se castigaba como en la actualidad.

En 1984 se propagó la roya en Colombia y ya Cenicafe contaba con la variedad Colombia, resistente al hongo. En 1987 se presentó un fuerte verano que produjo una excelente cosecha ocasionando “paloteo”, una perdida del follaje de los árboles con mucha producción. Se inició el gran programa de renovación por siembra para la nueva variedad, logrando entre los años 1988, 1989 y 1990 más de 250.000 hectáreas. Estas fueron las responsables de que Colombia produjera por única vez en la historia 16 millones de sacos. De resto la producción entre 1980 y 2009 siempre estuvo alrededor de 11 millones de sacos.

Continuando con este recuento, ubicar los años 1991 y 1992 como referencia, desconoce la evolución y los cambios estructurales que siempre se deben mirar mínimo en periodos de tiempo de 30 años, suficientes para la siembra y dos o tres renovaciones por zoca. Es claro que no estamos sembrando rábanos.

Sin embargo, en los años 90 cuando apareció la broca, las áreas de pisos térmicos bajos fueron castigadas fuertemente por el insecto y se inició la erradicación del cultivo, período que coincidió con la sobreproducción colombiana. Se montó un programa para eliminar cerca de 100.000 hectáreas, con un incentivo de $1.000.000 por hectárea – $4.000.000 de pesos de hoy – iniciativa del Presidente Santos cuando era Ministro de Comercio Exterior, con el fin de devolver la producción a los niveles normales.

En 1999 ante el envejecimiento de los cafetales sembrados entre los años 1988 y 1990 se implementó el programa de competitividad, un incentivo en pesos para renovar, a fin de afrontar la disminución de la producción, que llegó a 9.112.000 sacos. Sus resultados positivos se reflejaron en el periodo 2000-2009, con una producción promedio de 11,5 millones de sacos.

En la década de 2000 se implementó la política de compra por calidad y de café especial. Esta estrategia le generó mayor precio a los campesinos del sur del país, que crecieron el área en más de 100.000 hectáreas, gracias a buena oferta climática, tierra nueva y un modelo campesino con autosuficiencia de mano de obra. Mientras tanto, la zona central tradicional perdió más de 60.000 hectáreas, por menor ingreso por calidad, tierras un poco agotadas y un alto costo de mano de obra contratada, mayores requerimientos de fertilizante.

En 2007 Gabriel Silva diseñó el programa de renovación de cafetales respondiendo al envejecimiento de los árboles para cultivos menores a cinco hectáreas que para ese momento eran cerca de 300.000 hectáreas. Introdujo la variedad Castillo. Esta es la razón por las que hoy se ha recuperado la producción colombiana a más de 12 millones de sacos; su propuesta en aquel momento era llevar la producción a 14 millones de sacos.

Los que participamos de lleno en el diseño del programa PSF, sabíamos que esta era la forma de garantizar Permanencia, Sostenibilidad y Futuro a las familias cafeteras.
 

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