El café, en el corto plazo, aparece como uno de los sectores privilegiados; según las autoridades cafeteras está en un buen momento de precio y de cantidades producidas, por encima de 14 millones de sacos, esperando un valor de cosecha superior a $9 billones, lo que sería histórico.

Por fortuna la cosecha que ahora se recolecta es la principal para el sur del país y Cundinamarca, precisamente una zona caracterizada por ser de pequeños productores que no requieren mano de obra externa, recolectan el café con sus familias y como máximo, con la ayuda del vecino que les presta días de trabajo, que luego debe compensar. Solo en la zona central unas pocas fincas grandes van a necesitar algunos recolectores para una traviesa, que tocará hacerlo con la gente del propio municipio, y con cuidados sanitarios.

El precio interno ha alcanzado niveles nunca antes vistos, por lo que mientras el mundo está en crisis, la situación de los productores colombianos es muy buena y, por lo tanto, parece inaudita la solicitud de refinanciación de deudas.

El país les ha colaborado mucho en los últimos años y en justicia deberían poner en cuarentena sus peticiones de siempre.

El excelente precio interno es resultado de la devaluación y del diferencial del café suave colombiano, que los consumidores están pagando por la escasez de café en Centroamérica, que “nos cogió muy bien parados”. Recordemos que el precio de la bolsa no ha tenido modificaciones, obedeciendo a la buena producción de Brasil y al equilibrio entre oferta y demanda.

Sin embargo, el horizonte no es tan claro, teniendo en cuenta que el café de mayor calidad va en buena parte a las cafeterías en el mundo, esas que han educado al consumidor, pero que por mucho rato estarán cerradas; así mismo el consumo en hoteles también ha desaparecido. Ya se conoce de empresas abastecedoras de este tipo de establecimientos que han tenido que cancelar pedidos.

El consumo en los hogares puede aumentar, pero por falta de dinero las personas consumirán un café más barato, donde seguramente no esta el colombiano. Además, si analizamos el mapa de propagación del coronavirus, su expansión coincide con los países que son los grandes consumidores de café.

La consigna debe ser fijar, ya mismo, la venta de café a futuro aprovechando los buenos precios, que probablemente en los próximos meses no se volverán a presentar. Desde luego, cuando se supera la crisis actual, dado que ante los buenos precios algunos no quieren cumplir con la entrega del café que vendieron el año pasado.

Roberto Vélez ha publicado este Twitter, en el que se nota su angustia ante el incumplimiento de los productores “El cafetero que de forma deliberada incumple los compromisos de entrega de café sobre una venta a futuro no solo se comporta de forma dolosa sino que deja en claro que no es una persona de fiar porque no honra su palabra, le hace daño a la cooperativa y pone el esquema en riesgo!”. Esto puede poner en duda la seriedad de la Federación en el mercado internacional.

Es el momento de promover el instrumento de Precio Piso, que tiene un costo. Propongo destinar los recursos del Fondo de Estabilización de Precios para que asuma la mitad de la prima, y el cafetero la otra mitad.