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Analistas 09/02/2021

Café tostado y molido

Buencafé Liofilizado® es una empresa creada hace aproximadamente 50 años por la Federación Nacional de Cafeteros como un activo del Fondo Nacional del Café (FoNC) para fabricar café liofilizado, un soluble con alta tecnología que mediante un proceso industrial pasa del estado sólido a gaseoso, sin pasar por el líquido, lo que le permite mantener un excelente sabor frente a otros cafés solubles.

Eran las épocas del Pacto Internacional del Café, cuando se hacía retención del grano en físico para controlar la oferta -y mantener un precio artificial-, que garantizaba buenos ingresos. Colombia llegó a tener almacenados hasta 12 millones de sacos. Además, los exportadores entregaban 5,5 % del impuesto de café y ripio, que el Fondo almacenaba. En consecuencia, la fábrica fue una salida para procesar café reposado, y entregarlo al mundo como liofilizado, y también como extracto de café.

Por tratarse de un activo del Fondo del Café y no una sociedad, la fábrica no paga impuestos, razón por la cual nunca incursionó en el mercado nacional, y así garantizaba evitar conflictos por competencia desleal. Sin embargo, a finales de los años 90 lanzó tímidamente la marca Buendía, -propiedad del FoNC- en el mercado de solubles, con un precio superior, por tratarse de un café liofilizado, lo que no molestaba a los productores nacionales.

Ahora, ha resuelto incursionar en el mercado de café tostado y molido para entrar a competir con casi 1.000 marcas, que han compartido el mercado en los últimos años, con precios que van de $12 a $80 por gramo, diferenciando por calidad, origen, y muchos otros factores con los cuales los pequeños, medianos y grandes tostadores ahora compiten.

Desde que cuando llegó Gabriel Silva a la gerencia de la Federación, se crearon las tiendas Juan Valdez® y la empresa Procafecol; con enorme sabiduría Roberto Junguito presidiendo el Comité Nacional, pidió que los riesgos los asumiera una sociedad privada y pagara regalías por el uso de la marca.

Se despertó un fervor por el café diferenciado, empezó a disfrutar a crecer en las góndolas la categoría gourmet, tarea que habían iniciado años atrás Amor perfecto® y Oma® tímidamente, no existía cultura de buen café.

Se comenzó un auge de fabricación nunca visto, con el sello de 100 % Café de Colombia, que ha permitido crear innumerables marcas, unas de industriales, y muchas de cafeteros que están cumplido su viejo sueño de vender su producción tostada y empacada. Todas estas iniciativas ahora ven la aplanadora de Buendía tostado, con recursos del Fondo, sin pagar impuestos, ni regalías por el uso de la marca, incursionando en un mercado, que hoy se caracteriza por una góndola diferenciada por precio y calidad; una revolución comparando 20 años atrás, cuando no había más de cinco marcas, y todas al mismo precio.

Es hora de que Buendía soluble y tostado, se comercialice en una sociedad independiente, con ánimo de lucro, que compita lealmente. Pero también como lo propuse hace años en esta columna, se diseñe el mecanismo para que la fábrica pase a propiedad de los cafeteros, creando una sociedad anónima inscrita en bolsa, y por ser un activo rentable, todos querrán conservar las acciones, pero en caso de enajenarlas, puedan recibir una buena utilidad.