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A cuadrar las cuentas cafeteras

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Ahora cuando se propone un fondo de estabilización del ingreso, la primera acción debe ser cuadrar las cuentas cafeteras. Este mecanismo, que implica ahorrar para el futuro para amortiguar periodos de precios bajos; no parece factible hoy, cuando los recursos no alcanzan ni para los gastos, menos para ese propósito.

Los ingresos fiscales del Fondo están conformados por la contribución cafetera, $166.816 millones, y las regalías que recibe por uso de marcas por $9.108 millones, para un total de $175.924.430.000.

Los gastos están representados en la cuota de administración que se paga a la Federación Nacional de Cafeteros por $72.185 millones, transferencia a los comités de cafeteros por $26.057 millones, y la asistencia técnica agropecuaria $71.686.614.000, es decir estos tres rubros suman aproximadamente $170.000 millones.

Quedarían faltando estudios y proyectos, que comprende Cenicafé, toda la investigación, control de calidad, comunicaciones y transporte, publicidad y propaganda, comisiones y honorarios, mantenimiento, etc. que valen otros $70.000 millones aproximadamente.

Este déficit se subsanó en  2014 con utilidad en venta de activos, utilidades de la Fábrica Buencafé y  del área comercial. Esta situación lleva a que, a pesar del déficit entre contribución y gasto, el excedente operacional fuera de $120.998 millones.

Por lo tanto, así me lluevan rayos y centellas, algún día las directivas deben aceptar que hacer utilidades de esta manera va en contra del ingreso del productor, porque el mercado se gana cuatro o cinco veces lo que se gana el FoNC.

El análisis se agrava si tenemos en cuenta que el efecto neto negativo del ajuste por diferencia en tasa de cambio fue de $109.228 millones, que absorbió todo el excedente operacional. Inexplicable que una empresa netamente exportadora salga tan golpeada en un proceso de devaluación, cuando todos los exportadores se benefician.

Así mismo, en el rubro Otros Ingresos y Gastos Financieros, el efecto neto en la valoración de derivados y opciones fue negativo en $76.091 millones.

Por lo tanto, así se utilizaron las ganancias en la compra y venta de café, las de la Fábrica y las utilidades en la venta de inversiones que generó $48.123 millones.

Estas cifras tomadas de los estados financieros, obligan a hacer una profunda reflexión sobre las finanzas del Fondo Nacional del Café y sus posibilidades de embarcarse en una aventura como la del fondo de estabilización.

Primero hay que resolver el déficit estructural buscando equilibrar ingresos y gastos. Es imperativo por lo tanto decidir, en el nuevo contrato de administración del FoNC, cuáles deben ser las utilidades máximas en la comercialización, para que el bolsillo del cafetero no quede a merced de la necesidad de utilidades por parte del administrador.

Pensar como dirigencia que si se da ese paso se requiere aumentar la contribución, por ejemplo, doblándola.  Pagaría el cafetero lo mismo del año pasado, pero en este caso los recursos irían al Fondo Nacional del Café. Desde luego es muy difícil su aprobación por el congreso.

Sin embargo, aumentándola durante 5 años a US$0,12 seria una suma igual a la que el Gobierno se gastó en el PIC. Mientras tanto no se encuentra quien ponga la plata.

Se dice que para que funcione, un fondo de estabilización debe contar al menos con $3 billones. Para crearlo habría que vender los activos  del FoNC por $1,5 billones y  pedir un crédito al Gobierno por otro tanto, pagaderos en más de 6 años con la contribución adicional.

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