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Vino para quedarse

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Guillermo Cáez Gómez Socio en Cáez Muñoz Mejía Abogados

La covid-19 llegó para quedarse. No como virus o enfermedad, sino como agente transformador de la sociedad, que estaba perdida en un mundo de prioridades sin importancia, y generador de oportunidades de llegar las conversaciones adecuadas en el momento correcto. Sí, para muchos este momento es de pánico: por un lado, ¿cómo mantenerse siendo útil en una organización para no perder el empleo?; y, por el otro, para quien emprendió la aventura empresarial, con el mismo miedo de no poder garantizar la estabilidad laboral de sus colaboradores.

Si bien no soy amigo de un Estado intervencionista, creo que un estado de excepción admite incluso en los más arraigados pensamientos o convicciones eso, excepciones. El Gobierno Nacional ha tomado medidas para contener los efectos económicos de cuidar nuestro derecho de derechos (la vida), pero estas medidas deben reforzarse con otras que podrán no solo generar alivios, sino allanar por fin el camino para que el sistema colombiano otorgue más oportunidades que obstáculos.

“¡Flujos de caja!” Eso es lo que gritan las empresas en Colombia. La necesidad urgente no solo es aplazar obligaciones (que vienen bien), sino también resolver un problema generalizado para el emprendimiento y que es obstáculo para el crecimiento, como ocuparse de que las empresas en el país dispongan de alternativas en este sentido. Hace unos meses se vienen tramitando varias iniciativas en el Congreso, que hoy tienen mayor relevancia y que pueden conjugarse para lograr un efecto mayor al que individualmente conseguirían: el proyecto de ley de borrón y cuenta nueva en centrales de riesgo (acceso al crédito) junto con la ley de pago a plazos “justos” pueden tener un efecto positivo para el tejido empresarial y le permitiría afrontar de mejor manera el reto que significa una economía de guerra.

Por la experiencia en Chile -pionero en una ley de este tipo- esta iniciativa de pagos “justos” no es de mis preferidas, pero entiendo que en este momento debemos unirnos para que el salvavidas sea lanzado cuando las empresas puedan seguir a flote y no esperar a que se ahoguen. Una de las medidas que, creo, puede ayudar de manera importante a generar recursos líquidos al sector empresarial es la de habilitar, sin miedo y con decisión, el factoring de cualquier tipo de factura, declarar práctica anticompetitiva restringir la libre circulación de la factura como título valor y obligar (como lo hacen algunos) a que el factoring solo pueda hacerse en determinadas compañías que son de propiedad del pagador de la factura.

Combinando iniciativas, aprovechando la coyuntura para hacer la transformación necesaria, evitaremos la “muerte” de muchas empresas que hoy están pendiendo de un hilo por cuenta de la declaratoria de emergencia económica que, desde luego, ha cambiado el entorno de los negocios, partiendo su historia en dos. Como país y sociedad no podemos dejar pasar la oportunidad que nos ha traído la covid-19: necesitamos dejar de responder correctamente las preguntas equivocadas.

Por fuera de esta columna quedan muchas reflexiones y propuestas, pero el mensaje que pretendo dar es que el cambio es ahora. Señor presidente: hay que dar el paso a un lado y alejarse de los consejeros con ideología. Es hora de replantear su programa para aprovechar la oportunidad y así ser recordado como aquel primer mandatario que estuvo a la altura de las circunstancias o, por el contrario, terminar en el baúl de los recuerdos como aquel que desperdició el momento de transformar a Colombia en un mejor país.

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