MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Hay momentos que permiten tomarle el pulso a una industria. Para nosotros, el XXII Congreso Fenavi fue uno de ellos. Después de tres días de conversaciones y aprendizajes en Cali, nos queda una certeza: la avicultura colombiana está preparada para pensar en grande y mirar cada vez más hacia el mundo.
Los más de 4.000 asistentes son una muestra de la dimensión que ha alcanzado este encuentro. Pero hay otro dato que refleja especialmente su alcance: 637 personas llegaron desde 29 países diferentes a Colombia. Más que una cifra, es una señal de que la avicultura colombiana está cada vez más conectada con las tendencias, experiencias y transformaciones que están marcando el futuro de nuestra industria.
Durante el Congreso, más de 50 expertos nacionales e internacionales compartieron conocimientos sobre bioseguridad, sostenibilidad, nutrición, inocuidad, innovación tecnológica, mercados internacionales y talento humano. De esas conversaciones queda un aprendizaje fundamental: innovar no es solamente incorporar tecnología. Es anticiparnos a los cambios, aprender de otras experiencias y encontrar mejores maneras de producir y competir.
Colombia tiene una base sólida para hacerlo. Producimos más de 19.402 millones de huevos y 2 millones de toneladas de pollo al año y generamos alrededor de 350.000 empleos. El reto es seguir fortaleciendo una industria capaz de crecer, elevar su productividad y aprovechar las oportunidades que ofrece un mercado cada vez más global.
En ese contexto, fue valiosa la participación del ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, quien nos invitó a “producir más, producir mejor” y a “conquistar mercados internacionales”. Es una visión que conecta con varias de las conversaciones que tuvimos en Cali y con la necesidad de seguir construyendo condiciones para que nuestra industria invierta, innove y sea cada vez más competitiva.
Pero mirar al mundo no significa dejar de mirar lo que ocurre en casa. El terremoto que golpeó al Valle del Cauca nos recordó que la fortaleza de una industria también se demuestra en su capacidad de responder a su entorno. Con la Fenavitón logramos recaudar $780 millones para apoyar la reconstrucción de viviendas de familias avícolas afectadas. Además, durante un año los avicultores entregarán un millón de huevos y 400.000 raciones de pollo a las comunidades afectadas a través de Abaco.
De Cali salimos con aprendizajes, nuevas perspectivas y una hoja de ruta más clara. En 2028 volveremos a encontrarnos, esta vez en Barranquilla. Hasta entonces, el desafío es convertir lo aprendido en acciones y seguir construyendo una avicultura más innovadora, competitiva, conectada con el mundo y comprometida con Colombia.
Al mismo tiempo, resulta indispensable establecer mecanismos de gobernanza adecuados que garanticen el uso responsable, transparente y ético de esta tecnología