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Analistas 15/07/2021

Por si acaso…

Germán Eduardo Vargas
Catedrático/Columnista

Paradójicamente, “el sentido común es el activo más equitativo, pues incluso quienes parecen insatisfechos creen tener suficiente”. Aunque así inicia el Discurso del Método, para conducir bien la razón y buscar la verdad en las ciencias (Descartes, 1637), esa pizca de socialismo sabotea el consenso requerido para que el neoliberalismo se extinga.

Exponiendo sus “mayores vicios” (ídem), la pandemia acentuó nuestras dudas sobre ese abusivo “capitalismo sin competencia”, que Biden acaba de regular parcialmente (9/7/2021). Antes de esto, el Buy American del megalómano tenía sentido, pues el virus Made in China 2025 anticipaba el colapso de los bloques que se beneficiaron de la mano de obra barata, y la economía de escala deslocalizada.

Contrasentido, pese a ser la mayor productora de vacunas, India no podía disponer del stock aunque la covid, descontrolada, amenazaba al 25% de la población mundial allí. Absurdo similar afrontan quienes aguantan hambre mientras trabajan con alimentos, y atestiguan cómo los mercados, cocineros o comensales, tiran comida a la basura en Colombia: la presunta ‘Despensa del Mundo’.

Tragedia para la Economía del Bien Común, los agentes y tecnócratas detonaron la optimización totalitaria, minimizando desde la comunidad hasta la dignidad. Incluso las potencias quedaron desnudas, sin poder fabricar productos básicos o importar productos esenciales. Pero seguimos empeñados en asentir la estafa para no parecer estúpidos, tal como ocurre en el cuento ‘El Traje Nuevo del Emperador’ (Andersen, 1837).

Además de rescatar al verdugo financiero, el moderno capitalismo tecnológico tiende a ser aislacionista o autárquico. Efecto red, pocas personas renuncian a esas plataformas; incluso, adoptan afiliaciones redundantes para resolver los problemas de interoperabilidad. Respecto a lo material, el paradigma ‘Justo a Tiempo’ (Just in Time) redujo los costos del almacenamiento, pero, oportunista, tampoco fue «just-o». Su globalización generó dependencias y polarizaciones, cual ‘Free Scale Network’ (Internet) o Red Centralizada (en la producción china). Ahora propone cierta flexibilización, Por si Acaso (Just in Case), reconociendo que los efectos de las intervenciones en el mercado tuvieron demoras implícitas.

Resiliente, sólo porque el coronavirus fue menos peor de lo que parecía, nuestro modelo económico seguirá ignorando la persistencia de otros choques, como la creciente escasez de recursos no renovables, el irreversible calentamiento global y la insostenible triple restricción -deuda, desempleo y desigualdad-. En consecuencia, la mayoría de los países evade las reformas e inversiones requeridas, y los oligopolios especulan redireccionando su producción y distribución hacia las referencias y clientes que maximicen sus márgenes de utilidad, en detrimento del bienestar y la solidaridad, tal como demostró la iniciativa Covax.

Derrumbemos los Muros de la Vergüenza Neoliberal. Sectarios, creyendo en los sectores de talla mundial o ganadores, la humanidad perdió porque ni siquiera dio la talla a nivel local. Además de una revolución monetaria y fiscal, urgimos un renacimiento manufacturero y agroindustrial, para sustentar al motor de la economía: el consumo interno, ahora de proximidad.
Sentido común, trabajemos colectivamente por el bien común.