Analistas 12/08/2020

Aporofobia: capitalismo hippie

Paradoja, el régimen del capitalismo salvaje es «Hippie»: gobiernan las personas más ricas e insidiosas del planeta (Highest Insidious Paid Persons In Earth), y la «Humanidad Involuciona Pero Permite Indignada Esa situación».

A los economistas se les terminaron de ir las luces durante el Siglo de las Luces, cuando el adolescente “laissez faire et laissez passer” empezaba a alucinar con la «destrucción creativa» (Capitalismo, Socialismo y Democracia. Schumpeter). Siguen buscando la llave bajo ese farol, cuya sombra colinda con la del feudalismo, que también era esencialmente arbitrario, y la de la izquierda, que también sacrificó la ética.

Aunque se supone que la democracia representa el poder ciudadano, un eufemismo «neo-babélico» del despotismo ilustrado, la tecnocracia, gobierna con sesgo autoritario: “tanta historia y sólo por algunos retruécanos y anacronismos. Me parece algo miserable. ¿Es que nunca nos vamos a liberar?” (Flores Azules. Queneau).

La economía deshonra sus promesas de contrición y redención; ruega a quienes “falta la ropa y la comida necesarias para el día” que tengan fe (Santiago, 2:14-17), mientras pontifica el «Efecto Mateo» -al que tiene se le dará más, a los demás todo se les quitará (Mateo, 13:12)-, que promulgó un sociólogo cuyo hijo, Merton, recibió el Nobel de Economía por el modelo con el que miden los agujeros negros financieros («Black-Holes»).

A propósito de aquel galardón, Hayek alertó que impone modas científicas y atribuye cierta omnisciencia (1 Juan 3: 20) que, en ciencias sociales, “ningún hombre debería poseer” (nobelprize.org, 1974). En esa tentación recae Stiglitz, capitalizando otro libro que reza perogrulladas ambiguas, y carece de innovación o fundamento práctico, pese a su ambicioso título: ‘Capitalismo Progresista. La Respuesta a la Era del Malestar’.

Mamerto, derrocha 496 páginas para concluir un titular de ayer: “evolucionamos de manera resuelta hacia una economía y una democracia del 1%, por el 1% y para el 1%”. Puede consultar un resumen «ejecutivo» de sus galimatías en las versiones de ‘Statement on the Purpose of a Corporation’ (Business Roundtable, 2019) o ‘Manifesto 2020’ (WEF).

Como sea, los capitalismos del Accionista (EE.UU.) y Estado (China) son insostenibles, y abandonarán los ODS y el Acuerdo de París; la «nueva normalidad» es la excusa perfecta, pues aunque esos modelos se vistan de «Hippie» con «seda», Capitalistas se quedan. A propósito, «seda-dos», en cuidados intensivos por la recesión Covid-19, están sufriendo los mismos trastornos que siempre provocaron en ricos y pobres: episodios psicóticos, delirios y aporofobia.

Ignoran la insolvencia y la condonación, e insisten en que le debemos mucho a la deuda y la inteligencia artificial de las «fintech». Abran sus ojos, lean “Econometric Policy Evaluation: A Critique” (Lucas, 1976), pues la deuda tiende a quintuplicar al PIB, el Banco Mundial sueña ampliar moratorias, y Duque difiere pagos dejando un hueco más grande al próximo desgobierno.

Hipnotizada, la humanidad permanece en crisis aunque los defensores del capitalismo aduzcan la presunta disminución de la pobreza, que lograron rebajando los umbrales de dignidad y maquillando la vulnerabilidad de la clase media.