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Analistas 10/09/2022

Colombia sustentable y sostenible

Germán Bolívar-Blanco
Analista y consultor

Distinguir entre sostenibilidad y sustentabilidad es cada vez más difuso al ser términos utilizados indistintamente, por eso apelo a su significado y aplicación, para diferenciarlos y ver cómo se complementan estos neurálgicos conceptos en el desarrollo. El diccionario de la lengua define sustentabilidad como aquello “que se puede sustentar o defender con razones” y sostenible como lo “que se puede mantener sin agotar los recursos”.

Para Herman Daly (1990), los principios de sustentabilidad son: no exceder el ritmo de consumo al de generación de los recursos renovables, no producir sustancias contaminantes a tasas mayores a su posible reciclaje, neutralización y absorción por el medio ambiente, ni aprovechar los recursos no renovables a una velocidad superior para sustituirlos por fuentes renovables sostenibles; en resumen, el uso racional de los recursos naturales sin comprometer los de futuras generaciones, así los procesos sustentables preservan, protegen, conservan la naturaleza y minimizan el deterioro ambiental, siendo la innovación científica y tecnológica, determinante al incrementar la productividad de los recursos naturales.

Por su parte, el concepto de sostenibilidad y desarrollo sostenible proviene del Informe Brundtland (1987), referido a encontrar un avance económico y social que garantice a todos los humanos vida sana y productiva, sin poner en riesgo las posibilidades de satisfacer las necesidades de futuras generaciones; con lo cual es solo desde la sustentabilidad, que es posible lograr la sostenibilidad del desarrollo social que mejore calidad de vida, salud y educación a todos, donde la sostenibilidad cobró relevancia con la implementación de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por la ONU en 2015 y miras a cumplirlos en 2030, ODS interrelacionados con visión global equitativa.

Así las cosas, de cara a la urgida carbono-neutralidad, de carácter y esencia sustentable, las acciones adelantadas por Colombia son acertadas pero insuficientes frente a su responsabilidad en el tema, por ser el tercer país del mundo con uno de los bancos de recursos naturales más grandes del planeta, por su biodiversidad y endemismo sin comparación, envidia de las potencias globales más influyentes, pero por igual motivo, posibles aliados al darnos la requerida solidaridad y apoyo por el bien de la humanidad en su cuidado y mantenimiento, por lo cual nunca será tarde al dar los primeros pasos para que nuestro país tome el requerido protagonismo y liderazgo mundial en el tema y sobre todo contribuya sustancialmente en el debido diseño y puesta en marcha de la arquitectura institucional global que contribuya a cerrar vacíos, eliminar asimetrías y aclarar la opacidad reinante, por ejemplo, en el mercado internacional de los bonos y créditos de carbono, pero también, en el debido manejo de las soluciones basadas en la naturaleza; dos temas críticos donde está todo por hacerse por trasparencia y equidad.

Así que primero habrá que resolver lo sustentable para así solucionar lo sostenible con crecimiento verde.

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