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Gaviria, Mujica, filosofía y política

El año pasado Caracol Radio entrevistó, de forma memorable, a Pepe Mujica quien habló de la existencia, la felicidad y la vida. Fue todo un éxito, al punto que la emisora le entregó en CD como regalo de Navidad. Esta semana, causó revuelo en las redes sociales un discurso del ministro de Salud en el que tocaba temas filosóficos. Ambos casos son la excepción a pesar de dejar importantes lecciones.

Lo raro debería ser que una persona de la vida pública no hablara de temas profundos; no obstante, hoy es lo opuesto. Quienes han optado por liderar, influir y guiar la sociedad desde lo público, por lo general, rehúyen a estos temas. Mujica y Gaviria son la excepción.

En la parte final de la entrevista de Mujica, Arizmendi lo felicita “(Por dar una) lección de vida. (Por dar) esta participación de su filosofía política. (Por) la manera como usted encara la existencia”. Frente a lo cual dice que: “uno de mis reproches contemporáneos es que hasta Adam Smith, filosofía, ética y economía iban juntas en el mismo paquete. Con la aparición de la importancia del mercado, se empezó a separar”. Estoy de acuerdo. Esta ruptura es negativa. Si estos dos hombres públicos no se hubieran salido de lo que se acostumbra, nos hubiéramos perdido de trascendentales lecciones que, incluso, coinciden. 

Por ejemplo, Mujica al responder los planteamientos de los periodistas respecto al por qué los líderes se aferran al poder, señala que ese tipo de personas pueden creer que el tiempo no les alcanzó. “Yo creo que no alcanza la vida”, añade. Es decir, es limitado lo que cada ser puede lograr. Para Gaviria, en ese mismo sentido, “las ‘musculosas capacidades de la política’ son una ilusión”.

Respecto al fanatismo y a la ideología, también coinciden. El Presidente piensa que “no existe lo absolutamente malo ni lo absolutamente bueno. Hay que desterrar los fanatismos y rasurar que todo es lo mismo”. El ministro advierte: “no se aferren a un único dogma. No sucumban ante las trampas de la ideología. No busquen todas las respuestas en un único libro o un solo predicador”. En suma, no hay blanco ni negro, sino tonos de gris.

Ahora bien, sobre lo importante en la vida, reflexionan de forma similar. El colombiano afirma “jamás imaginé que iba a vivir la vida que he vivido. Todo lo que pasa tiene probabilidad cero pero pasa…. No conviertan su vida en la búsqueda afanada y obsesiva de un único objetivo. Deseen varias cosas”. El uruguayo lo resume en que “hay que aprender a andar por la vida con una mochila”.

Y en materia de oportunidades, Mujica aconseja “vivir la vida con la mayor intensidad, no perjudicar a otro, ser feliz y dejar en todo caso un recuerdo que recoja alguna cosa y siga andando”. Gaviria, por su parte, confiesa que “en el largo plazo, por el contrario, lamentamos las experiencias no vividas. Y peor, somos incapaces de anticipar el arrepentimiento futuro que traen las oportunidades perdidas”. En otras palabras, vivir al máximo. 

Para uno, “la vida es una escalera y la meta no es el fin de la escalera sino la escalera misma”. Para el otro, “la vida es incierta. Azarosa. Da giros imprevisibles. No existe ninguna brújula que pueda llevarnos a nuestros destinos soñados…. Debemos aprender a amar lo que somos y a desprendernos de lo que quisimos ser”. Es decir, el camino es la meta. 

Los invito a leer el discurso y a oír la entrevista pues contienen gran sabiduría que no cupo en esta columna. También espero que la gran receptividad que tuvieron las reflexiones de estos hombres, inspire a más líderes a compartir sus filosofías de vida.