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El nuevo Steve Jobs

Al igual que Steve Jobs, Elon Musk, visionario y testarudo en lograr lo que todos consideraban imposible, ha fundado empresas que cambiarán la historia de la humanidad. La semana pasada Tesla, su empresa de carros eléctricos, reveló que en siete días habían recibido órdenes por 315.000 vehículos de su nuevo modelo 3. Increíblemente este proyecto es menos ambicioso que su otra empresa, SpaceX.

Musk empezó su carrera profesional con un emprendimiento en Silicon Valley llamado zip2, un tipo de Google Maps combinado con Yelp, y posteriormente participó en Pay Pal. Al venderlas, recaudó US$270 millones. Sin embargo, dos “startups” que buscaban competir en sectores donde se creía imposible: el automotor y el aeroespacial, lo catapultaron al estrellato. 

La misión de SpaceX es la más estrambótica pues en últimas busca crear una colonia humana en Marte y, por ende, una sociedad interplanetaria. Cuando fundó la empresa muchos se burlaron. El resultado nos recuerda la historia escrita en 1865 por Jules Verne, titulada “De la tierra a la Luna”.

Allí, el francés escribió: “A pesar de las opiniones de ciertas personas de mente cerrada, quienes quisieran que la raza humana se quedara solo en la Tierra, como en un círculo mágico del cual no puede salirse, debemos, algún día viajar a la Luna, los planetas y las estrellas, con la misma facilidad, velocidad y certeza con el que hacemos nuestro viaje de Liverpool a Nueva York!”. Al parecer, Musk hará realidad este sueño.

Quienes no creían, han cambiado de parecer pues ya logró su meta inmediata de enviar cohetes fuera de la atmósfera a una fracción del costo de Nasa. Pese a sufrir todo tipo de contratiempos y dificultades -casi quebrar, perder cohetes y luchar por su credibilidad- su empresa está avaluada en US$15 billones.

SpaceX era suficiente para posicionarlo como uno de los grandes innovadores de todos los tiempos; sin embargo, se involucró en Tesla simultáneamente. La noticia sobre las ventas de su último modelo puede ser la más importante de la historia.

Al igual que con sus cohetes, su marca de carros eléctricos dirigidos a las masas era algo que nadie creía posible. Desde 1925, cuando se fundó Chrysler, no se había creado ninguna empresa de ese estilo en USA que hubiese prosperado. 

La idea de un vehículo eléctrico no es nueva. Muchos lo habían intentado y fallado. La dificultad radicaba en la falta de tecnología que permitiera velocidad, potencia y grandes distancias. No obstante, con la misma convicción de que nada es imposible, Musk, sin haber trabajado en una empresa de carros, fue capaz de crear un automotor que supera en calidad a cualquiera de gasolina o diésel. Y, aparte de esto, no poluciona y puede recargarse como un celular de forma gratuita en miles de puntos instalados por Tesla en todo USA. Los beneficios para el medio ambiente son invaluables. 

En 20 años la mayoría, sino todos, los automóviles serán eléctricos. Existirá la posibilidad de ir a la Luna de vacaciones y el primer humano ya habrá pisado Marte; todo gracias a Musk.  

Este hombre es la combinación de los más grandes inventores y empresarios de la historia: Henry Ford y los hermanos Wright. Un titán excéntrico que está cambiando cada día el curso de la especie humana con pasión, al punto que ha dicho que su sueño es morir en Marte. El espacio de “Rockstar” empresarial dejado por Steve Jobs ya tiene un nuevo dueño.  

Posdata: Para conocer en profundidad a este fascinante hombre recomiendo el libro titulado “Elon Musk” del periodista del NYT, Ashlee Vance.