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Buscando trabajo después de los 40

Muchas empresas y personas consideran, equivocadamente, que contratar a alguien mayor de 40 años es una mala idea. Quienes han perdido su trabajo o han querido cambiar de rumbo profesional a esta edad, han sido víctimas de este imaginario errado. Debemos tomar medidas para solucionarlo. Según un estudio de la misión Colombia Envejece, la tasa de ocupación de las personas entre 40 y 50 años es alta, con 92% para los hombres y 61% para las mujeres. Pero esta se reduce a 85% y 53% respectivamente entre los 50 y los 60. Más allá de cuántos están empleados, el problema se centra en aquellos que están buscando trabajo.

Una investigación del 2014 concluyó que de los mayores de 40 años que aplicaron a un empleo, el 60% no recibió respuesta alguna. La razón primordial era su edad. De esta manera, el tiempo de búsqueda de empleo en nuestro país para este rango es más alto que para personas menores. En Estados Unidos la situación es similar. La Sociedad Americana de Sicología encontró que aquellos mayores de 50 años que estaban buscando trabajo tardaban seis semanas más que quienes tenían 30 o 40, y 11 semanas más respecto a aquellos que tenían 20 años.

Los empleadores prefieren buscar jóvenes debido al manejo de la tecnología, a su adaptabilidad y a la menor capacitación en áreas relevantes. En contraste, no desean trabajadores mayores pues argumentan que estos tienen menos ganas de proyectarse dentro de la organización y sufren más problemas de salud. Nunca se debe generalizar y esta no es la excepción.

De acuerdo con la página de perfiles profesionales LinkedIn, debemos tomar las siguientes medidas para que estemos preparados ante este tipo de situaciones. Primero, no debemos frenarnos mentalmente cuando ya hemos avanzado en la carrera y volvernos complacientes por el hecho de tener cierto estatus; debemos estar aprendiendo permanentemente. Segundo, es importante descubrir nuestra especialidad y asegurarnos de que tiene alta demanda; en caso de no ser así, debemos hallar algo que sí la tenga. Tercero, es necesario que hagamos “networking” ya que esos contactos podrían ser útiles en el momento menos esperado.

Aparte de estos consejos, este tema requiere un enfoque de política pública pues sus consecuencias son perjudiciales para una nación. De esta manera, el reconocido economista Guillermo Perry encontró que el 23% de las personas que tienen un empleo informal cita la edad como razón principal de estar en esa situación. Esto trae implicaciones negativas para un país debido a que estos trabajadores terminan fuera del sistema y ponen en riesgo su pensión y su futuro sustento. Se requieren acciones que apoyen a este grupo poblacional.

En Colombia, la ley 1429 de 2010 quitó la carga parafiscal a las empresas que vincularan mujeres mayores de 40 años. Infortunadamente el impacto fue mínimo pues en la reforma tributaria se eliminaron dichos impuestos. En Alemania, por ejemplo, está prohibido despedir los mayores de 45 años. Contrario a lo esperado, esto ha generado una disminución en la contratación de personas cercanas a esta edad. Ambas iniciativas se originaron por razones loables pero sus resultados fueron deficientes. Capacitar en innovaciones tecnológicas, hacer cumplir las normas que prohíben la discriminación y crear incentivos realmente atractivos para las empresas que contraten a este grupo poblacional, podrían ser excelentes alternativas. Algo se debe hacer.