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Analistas 23/09/2026

IA para un nuevo Estado

Ernesto-Lucena
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El fichaje de David Vélez-Nubank, junta de OpenAI- como asesor ad honorem no es un gesto de feria. Es la señal de un gobierno que se declara innovador no en el discurso, sino en el escritorio: sentar a quien ya construyó un banco para 140 millones de personas a rediseñar el Estado con inteligencia artificial. La meta que De la Espriella puso el viernes en Barranquilla es mayor que un tutorial: primer país de América Latina “nativo” en IA, administración más pequeña y barata de operar, aula que prepare al joven, subsidio que llegue a quien toca. Un Ejecutivo que se mide por la capacidad de innovar se juega esa fama en lo que sigue, no en la foto.

El mismo día Singapur inauguraba el Institute of Digital Government: más de 150.000 funcionarios formados en IA hacia 2028. Allá la estrategia se llama Nais 2.0 y no empezó esta semana: consejo que preside el primer ministro, misiones por sector, reglas publicadas, un Estado que se entrena a sí mismo. Colombia no es una ciudad-Estado. Copiar el brochure sería otra forma de llegar tarde. Complementar el método, no.

“La IA no es un gurú. Es un oficio de miles”.

Un asesor ilustre no achica el Estado si quien oprime el botón no sabe leer el algoritmo. El fichaje vale si detrás viene la escuela del servidor público.

Achicar el Estado y secar la corrupción son la misma tubería. El peaje colombiano vive del trámite opaco, del expediente que se “pierde”, del giro que no cruza bases. Un Estado hinchado no es más solidario. Es más poroso. Cruzar quién ya recibió, quién está muerto en un archivo y vivo en otro, auditar contratos a velocidad de máquina: menos cañería, menos goteo.

Sin reglas, el algoritmo también roba. Singapur publicó marcos para IA generativa y para agentes autónomos. Datos abiertos, trazabilidad, un humano que responde cuando la máquina se equivoca. Si no, digitalizamos el clientelismo.

La escuela importa, y no es la única pata. El joven que no sepa usar la máquina -y contrastarla-competirá en desventaja. Pero IA en el aula urbana y apagón en la vereda no es innovación. Es el país partido de siempre.

Nu habla de cerca de $5 billones hacia 2030. El cargo no tiene sueldo. Eso no garantiza el milagro. Garantiza que el tema se sentó donde se decide el tamaño del Estado. Lo que Singapur aporta es el método. Lo que Colombia puede aportar es hacer visible lo que aquí siempre se escondió: el contrato, el trámite, el hueco.

Un gobierno innovador no se prueba en el anuncio. Se prueba en un Estado que se ve: más pequeño y más difícil de robar. Esa es la prueba del proyecto que Vélez ponga por escrito.

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