jueves, 5 de marzo de 2020

Más columnas de este autor Eric Tremolada - eric.tremolada@uexternado.edu.co

Hugo de Zela, diplomático peruano de larga y reconocida trayectoria, candidato a la Secretaría de la Organización de Estados Americanos, OEA, está promoviendo una coalición internacional amplia y no excluyente, para darle salida a la crisis de Venezuela. La convocatoria gira entorno a tres planteamientos: que los propios venezolanos deben decidir su futuro, que el restablecimiento pleno de la democracia solo se logrará mediante elecciones libres y que cualquier solución debe ser pacífica.

El diplomático peruano, en medio de una conferencia en Washington, se refirió a esta nueva estrategia de convocar a la comunidad internacional para propiciar una “salida pacífica y democrática” a una “crisis que se deteriora” en Venezuela. “Creemos que cada país puede ayudar”. Así, “los esfuerzos del Grupo de Lima se llevarán a cabo sin exclusiones”.

Esta visión incluyente y más realista contrasta con los esfuerzos previos de intimidación del Grupo de Lima al régimen de Maduro mediante declaraciones grandilocuentes y poco efectivas, e implica que todos en la comunidad internacional pueden ser parte de la solución y no del problema, refiriéndose sobre todo a Rusia, China y Cuba. Respecto de este último -de forma no oficial- se ha dicho que Argentina, Canadá y Perú han iniciado contactos con La Habana que como aliado del gobierno venezolano podría ser clave en la nueva estrategia.

Cabe aclarar que el Grupo de Lima -entre otras razones por presión de Colombia- no reconoce negociaciones con Cuba para estos propósitos. Para el gobierno Duque este giro más realista del Grupo, que busca una salida a la crisis, no solo le implicaría replantear la línea dura respecto de Venezuela y de Cuba.

Desde hace más de un año, con ocasión del atentado del ELN a la Escuela de Cadetes General Santander, Colombia rompió los diálogos de paz que se venían negociando en medio de la guerra y desconoció el protocolo suscrito con los países garantes, que brindaba a los negociadores de la guerrilla 15 días desde la ruptura del diálogo para permitir su retorno a Colombia. Como dijimos en la columna del 7 de febrero de 2019, el gobierno colombiano pactó y cumplió este tipo de obligaciones que hacían factible los diálogos de paz, sin embargo, el actual solo insiste en la extradición desde Cuba de los negociadores del ELN y, para presionar al gobierno cubano, por primera vez desde 1992, se abstuvo en la votación de Naciones Unidas que procuraba “la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba”.

Así, la política exterior de este Gobierno, que se centra en mantener una línea dura contra Venezuela, le vuelve a pasar factura en esta ocasión con la visión más incluyente y realista del Grupo de Lima, que redefinirá la forma de aproximarnos no solo al gobierno de Maduro sino también al de Díaz Canel.

El nuevo planteamiento para la salida a la crisis debería bastar para que el embajador De Zela, sea elegido el 20 de marzo como Secretario de la OEA, no obstante, nos tememos que la reelección del sinuoso Almagro, prosperará por su permanente alineación con Washington y Bogotá.

Nota: Rompiendo la tradición de la OEA, a Almagro no lo postula su país, y como ninguna reglamentación lo regula o prohibe, al mejor estilo de la dictadura que tanto combate, su candidatura prosperó.