MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Si califica la “utilidad” de las personas por su riqueza, raza y condición sexual, nada bueno podríamos esperar respecto de la conservación del medio ambiente. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, no se caracteriza por su prudencia, tino, moderación o reserva. Emulando a Trump como candidato -y ahora presidente- no dudó en pronunciarse sobre todo y contra todos: no es discreto ni mesurado, llama la atención por sus declaraciones grandilocuentes, extravagantes y muchas veces irrespetuosas que nutren cientos de sitios Web.
Los líderes de hoy -inseguros y necesitados de vigencia- como señalamos el 25 de enero de 2017, se caracterizan por una inusual incontinencia verbal o escrita, esta última facilitada por las redes sociales que empobrecen la política y banalizan los debates. Superficialidad, que se centra en exaltar emociones sin importar lo que esté en juego. La preservación de la selva amazónica es crucial para el equilibrio ecológico, y para frenar -o al menos ralentizar- los cambios climáticos que enfrentamos. En sus 5,5 millones de kilómetros cuadrados concentra cerca de 30% de las especies conocidas de la flora y la fauna del planeta, configurándose como una de las regiones más importantes en biodiversidad y recursos naturales.
De ahí que hace 11 años surgiera el Fondo Amazonia, mecanismo de cooperación internacional -que de lejos- es el que más recursos ha aportado para reducir los gases de efecto invernadero por la deforestación, financiando 103 proyectos con aportes de Noruega cercanos a los 1.200 millones euros (94%), de Alemania, por 68 millones (5%) y Petrobras 1%. Las donaciones captadas se destinan a inversiones no reembolsables en proyectos de prevención, monitoreo y combate a la deforestación, además de la conservación y el uso sustentable de los bosques en el bioma amazónico. No obstante, el Gobierno de Brasil, de manera unilateral, cambia el cuerpo directivo del mecanismo y cancela el Comité Técnico que selecciona los proyectos a financiar, bloqueo con miras a indemnizar a terratenientes expropiados o a los que se les prohibió actividades productivas en las áreas protegidas.
Adicionalmente, en los últimos 12 meses, la Amazonia ha perdido 5.879 kilómetros cuadrados, 40% más que un año antes, según datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, por sus siglas en portugués). Cifra que cuestionó Bolsonaro y que le costó la destitución a Ricardo Galvão, director de la institución brasileña.
Por estas razones, Alemania repensará sus contribuciones al Fondo Amazonia, y por fuera de este anunció la congelación de 35 millones en ayudas destinadas a nuevos proyectos de conservación de la selva y la biodiversidad. Por su parte, Noruega anuncia que con lo que está pasando en el Fondo se queda sin base legal y técnica para continuar con sus contribuciones previstas, recordando que estas están condicionadas a “resultados verificados de reducción de la deforestación”.
Entre tanto, Bolsonaro, fiel a su estilo -con soberanismo exacerbado-, acusa a los europeos de comprar la Amazonia a plazos y responde, “tengo un mensaje para la querida Angela Merkel: coge tu pasta y reforesta Alemania. Lo necesitáis mucho más allí que aquí”, y “¿No es Noruega la que mata ballenas en el Polo Norte? (...) Coged el dinero e id a ayudar a Merkel a reforestar Alemania”.
El gobierno decidió acabar su financiación de Colfuturo, una entidad que por más de 30 años brindó a más de 25,000 colombianos la oportunidad de estudiar posgrados en el exterior. Decidieron hacerlo en el momento en que como país necesitamos mirar hacia afuera
Le prometemos que este año será más ligera, que la subiremos por un camino más corto o que, finalmente, lograremos que se quede quieta en la cima
Una operación triple propósito: recolectar caja que tape el malgasto desmedido y le de liquidez al gobierno en un año electoral para poder consolidar el modelo económico SSXXI de su propuesta constituyente