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Cada vez más cerca

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Con ocasión de un ciclo de eventos académicos realizados en Bangkok, entre el 11 y el 16 de diciembre de 2013, esta columna, el 14 de enero de 2014, hacía referencia a que no estábamos ni tan cerca ni tan lejos del sudeste asiático. Casi dos años después, esto es el 19 de octubre pasado, se repite la experiencia y constatamos que las distancias se acortan.

“La Alianza del Pacífico y la Asean: sinergias y perspectivas de cooperación”, fue el seminario que recientemente reunió a diplomáticos y académicos en la Facultad de Artes Liberales de la Universidad de Thammasat, segunda institución universitaria más antigua de Tailandia, ícono por su rol en la modernización y democratización del país, y fundada con la filosofía de enseñar a los estudiantes a amar y cuidar la democracia. 

En el marco del Plan de Promoción de Colombia en el Exterior, que coordina la Cancillería colombiana, la Embajada de Colombia en Tailandia, en colaboración con el Departamento de Estudios de España y Latinoamérica de la citada universidad, organizaron el seminario que nos permitió constatar el creciente y persistente interés entre estos dos bloques subregionales, que representan mutuamente un gran potencial de consumidores, y que cada vez se conocen y se acercan más.

De ahí que el director general de América y Pacífico Sur del Ministerio de Exteriores tailandés, Songsak Saicheua, considere que es tiempo de pensar en un acuerdo de libre comercio entre los dos bloques, toda vez que varios miembros de la Asean y la Alianza del Pacífico tienen tratados bilaterales de libre comercio. 

La Asean, formada por Birmania (Myanmar), Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam, suman más de 600 millones de personas y los miembros de la Alianza del Pacífico, Chile, Colombia, México y Perú cerca de 215 millones. En conjunto, configurarían un inmenso mercado que superaría en número de consumidores al recién suscrito Trans-Pacific Partnership (790 millones), a la Unión Europea (500 millones) y a los Estados Unidos de América (400 millones).

La simetría de estas dos subregiones, en términos de desarrollo y con preocupaciones similares en los planos nacional e internacional, fue destacada en el seminario y facilitaría una eventual negociación entre los dos bloques; además, su funcionamiento, vía consenso, con una escasa institucionalidad y un alto grado de presidencialismo, ayudaría a su entendimiento.

No obstante, los académicos -en especial el suscrito- criticamos el excesivo peso de los gobiernos en los dos procesos, que castra la posibilidad de que ambas organizaciones tengan voz propia y superen el unilateralismo que reina entre sus miembros y conspira contra sus ambiciosos objetivos.

En todo caso, es destacable el trabajo discreto y persistente de los diplomáticos de ambos lados del Pacífico que evidencia que vamos venciendo la distancia geográfica, aproximándonos por la vía cultural y que ello facilitará el entendimiento y las oportunidades de pueblos que aún tienen mucho que hacer para conocerse. En el caso de la Embajada de Colombia en Tailandia, realzar que en poco más de dos años, con cinco funcionarios, ha recuperado el terreno que nos venían ganando los socios y competidores de la Alianza del Pacífico en el Sudeste Asiático por una mal entendida austeridad de nuestro gobierno, que en noviembre de 2002 retiró 24 delegaciones diplomáticas, entre ellas, la de esta subregión asiática.  

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