.
Analistas 25/02/2021

Paz y hub económico

Eduardo Verano de la Rosa
Exgobernador del Atlántico

Un país es viable cuando decide cambiar votos por balas. Finalmente ese es el propósito principal de la política. En épocas pasadas, de guerras inútiles y desgastantes, el que ganaba imponía un acuerdo de paz a su acomodo. Ya no existen esa clase de guerras, ahora son conflictos asimétricos. Es el Estado contra una fuerza que no usa la razón, sino la desesperación de la gente por el ataque sorpresa y la barbarie. No siguen patrones de guerra civilizadas y manejan el conflicto con normas de épocas pasadas. Las organizaciones que reclaman victorias no tienen una agenda con temas ideológicos y hacen que las conversaciones sean difíciles ya que prefieren seguir en la selva, que lograr un acuerdo de paz.

Todo indica que las armas no triunfaron y los problemas de la sociedad se deben arreglar por fuera de la guerrilla. La violencia rural le da al campo una sensación de inseguridad, que es contrario a lo que necesita el campesino para producir.

Las soluciones de fondo llegan cuando el Estado entiende que los campesinos no pueden seguir desposeídos de la tierra, y se les deben entregar porciones de tierra con títulos para que puedan acceder a créditos. Si no se hace continuará el empobrecimiento del campo y flujos migratorios la ciudad, nunca la migración ha sido a la inversa.

Se necesitan en el campo altas tecnologías agrícolas para ser competitivo, con productos excelentemente presentados y con valor agregado para una mayor rentabilidad en el campo.

El modelo económico colombiano debe bregar por tener nuevos productos de exportación. No puede ser solo petróleo. Hemos tenido bonanzas petroleras, que subió del 27% de participación en la canasta exportadora a un 57%, con precios que llegaron al US$ 110 por barril, hubo recursos hasta para sostener la guerra. Pero, eso fue, ahora no existe. Tendremos precios de petróleo bajos por un tiempo prolongado, por el fracking que le ha dado una bonanza energética a Estados Unidos, y mantendrá los precios actuales. Entonces nos tendremos que adaptar a esta realidad y manejar nuestra economía con una ambiciosa estrategia exportadora que fortalezca nuestra economía, como apunta el renovado Plan Vallejo Exprés lanzado por Duque.

Debemos promover un modelo económico basado en nuestro gran potencial turístico aprovechando nuestra exuberante Ecología con mucho que ofrecer y prepararnos para después de la pandemia.

También tendremos que fortalecer nuestra producción industrial con una infraestructura moderna. El expresidente Roosevelt tiene más reconocimiento por la infraestructura que construyó en Estados Unidos, que por su rol estelar de héroe durante la Segunda Guerra Mundial.

El crecimiento económico es la clave y lo tenemos que concretar. Mientras en Asia Pacífica crece a un 4,8% promedio, los Estados Unidos crecen a 1,8%, Europa 1,6% y América latina decrece a -0,5%. Ese es nuestro problema.

La gran conclusión es que tenemos que construir a Colombia como un gran espacio económico (HUB) con emprendimientos empresariales y estatales mucho más consolidados y basados en: la sostenibilidad ambiental, en investigación y tecnología, con un piso jurídico sólido y una transición energética hacia cero emisiones de CO2.

El verdadero desafío del futuro es el flagelo del calentamiento global. Colombia es un país sin conflictos religiosos y sin guerras racistas. Entonces, nuestro reto es construir nuestra paz interna, y además una gran unidad nacional que acelere nuestro crecimiento económico con Justicia Social e inversiones en infraestructura.