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Analistas 11/03/2021

Esperanza o frustración

Eduardo Verano de la Rosa
Gobernador del Atlántico

Los países que se incrustarán en la modernidad tecnológica, serán los audaces que den los pasos conscientes de la revolución que está ocurriendo en el mundo. Hay que entrar a un nuevo tipo de sociedad adaptándose a las transformaciones como las ocurridas en Europa y USA. La magnitud del salto es tan grande como la Revolución Industrial.

Es un nuevo mundo, en constante construcción, lleno de contradicciones y una importante evolución en las artes, arquitectura y la ciencia. También una vigorosa evolución cultural y nuevas maneras de interacción comercial.

Colombia tiene que adoptar una posición más audaz si quiere convertirse en un pilar suramericano de esta nueva economía basada en nuevas tecnologías.

Para saber de qué magnitud es el esfuerzo que debemos hacer, es clave conocer nuestra posición actual a nivel mundial en cada atributo que exige esta carrera tecnológica y educativa. Nuestro capital humano está catalogado en el puesto 61, mientras Shanghái es el #1. En inclusión social Colombia está en el puesto 97, y Noruega es el # 1. En innovación estamos en el puesto 76, y Suiza es el #1. En ciencia y tecnología estamos en el puesto 70. Mucho por avanzar.

Lo mismo pasa con la globalización. Países que se quieran integrar al mundo deben tener unas características en la calidad de su Estado y de sus instituciones. Son los pilares con los cuales se mide y ubica la evolución tecnológica de un país. No solo discurso.

Sobre capacitación del Capital humano, por ejemplo, lo más importante son las pruebas (PISA) que miden el desempeño de los estudiantes que hace OCDE. Mientras Shanghái saca un puntaje de 613, Colombia está en el puesto 61 con un puntaje de 376.

En materia de revolución tecnológica todo apenas comienza, todo va a cambiar. La web va a evolucionar mucho más, con mayor capacidad de transacciones de gran tamaño, textos y datos que se podrán procesar en computadores muy rápidos y poderosos. Todo funcionará muy diferente con cámaras y sensores robóticos con inteligencia artificial y decisiones muy rápidas. Se dispararán los avances en biotecnología, robótica y medios de comunicación. La gran pregunta es si América Latina está preparada para la transición que está ocurriendo. Como aprovechar al máximo estos cambios.

El futuro no nos va a esperar. Más bien nos puede pasar por encima. Solo los que se suban a tiempo en esta dinámica lograrán aprovechar y catapultar su desarrollo económico. Nadie nos hará la tarea. Después solo quedará el lamento que nada va a aportar. Hay que convertir la ciencia y tecnología, la educación y la integración con el mundo en los pilares fundamentales de programas de gobierno. No nos podemos aislar.

Colombia hace esfuerzos para integrarse al mundo en procesos como Transpacífico, pero tiene poca actividad en el Caribe. Nuestra gran apuesta fueron los Tratados de Libre Comercio (TLC) que en la práctica no han funcionado, ni funcionaran, y no nos darán a un mayor desarrollo económico. Es más provechoso un intercambio de tecnologías con los países avanzados como Estados Unidos.

El diseño de las instituciones dedicadas a este tema no puede ser burocrático, se requiere un gran apoyo del Estado para no naufragar en el intento. Hay que actuar con mucha tenacidad y perseverancia porque nada se logra en un día. Se tiene que escoger un camino claro por parte del mismo gobierno, con el sector privado para construir con determinación un ambiente positivo de esperanza, y no uno de frustración. Se necesita mucho más que voluntad para triunfar.

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