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De Kioto a París, la meta es cumplir

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Tuve el honor de representar a Colombia como ministro de Medio Ambiente en la Cumbre de Kioto en la que se revisaron y enmendaron los resultados de la anterior cumbre ambiental del planeta que se había realizado en Río de Janeiro, Brasil. Hace pocos días finalizó, con éxito, la Cumbre COP21, en París, con el compromiso de no calentar el planeta más de 1.5°C.

Hay una gran diferencia entre la Cumbre de Kioto y la de París. En la primera, los delegados eran ministros de Medio Ambiente -y en aquel entonces solo llegó el vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, quien fue recibido por las comisiones de Colombia, Brasil e Indonesia por ser los países más megabiodiversos del mundo-. En cambio, a París acudieron más de 140 jefes de Estado. Esta es la mayor concentración de máximas autoridades  en toda la historia. Más que cuando se formó la ONU después de la Segunda Guerra Mundial. 

Esta masiva presencia presidencial evidenció un mayor nivel de concienciación para limitar la emisión de gases efecto invernadero que, contrario a lo acordado en Kioto, se han incrementado sustantivamente en estas dos últimas décadas.

Los Acuerdos de Kioto no se cumplieron porque primaron dificultades políticas en EE.UU., a pesar de las evidencias científicas que indicaban que se estaba incrementando el calentamiento global. Los gobiernos de la época Carter, Reagan y Clinton poco pudieron avanzar, ya que debían hacer cuantiosas inversiones en ciencia y tecnología de energías renovables y, al mismo tiempo, haber cambiado sus políticas en materia industrial.

El resultado final es que la tierra se calentará si no se implementan los acuerdos en 2°C en 2050 y 4°C en 2100, y eso hará colapsar al planeta al devastar su flora y fauna, y al propio hombre le cambiará sustancialmente su forma de vida. Se pondrán en riesgo cultivos, aumentarán huracanes, crecerá el nivel del mar y morirían los arrecifes de coral. Las consecuencias serían realmente nefastas.

Con los acuerdos de París se espera que para  2050 los niveles de emisión de dióxido de carbono (CO2) vuelvan a los niveles de 1980, para lo cual, se deben eliminar todos los cloroflouorocarbonados que se utilizan en los refrigerantes, ya que el uso continuado de esas sustancias han deteriorado el planeta. Si se toman todas las prevenciones acordadas en París solamente se calentará el planeta 1.5°C para 2100.

Los países que más tienen que disminuir emisiones son China que emite 25% de los gases efecto invernadero del mundo, EE.UU. 14%, la Unión Europea 10%, la India 7%, Rusia 5%, y de los países de América Latina los que más emiten son: Brasil 2,3% y México 1,6%.  También hay que cambiar  la manera como manejamos el sector energético que emite 60% de los gases efecto invernadero, el transporte 20%, la agricultura 8% y los procesos industriales 6%. La tendencia mundial será prescindir del carbón y de las energías fósiles.

La foto de los presidentes Obama y Hollande, y Bill Gates dando inicio a la COP21 de París indican cuánto ha aumentado el nivel de conciencia mundial. Incluso, el Papa con su encíclica del 18 de junio de 2015 Laudato Si dedicada al calentamiento global tuvo efectos políticos importantes, ya que no solo trascendió en el mundo católico sino  llamó la acción a todo el planeta. La prensa mundial ha hecho su tarea y ha puesto el tema en la agenda mundial. Lo que queda ahora es cumplir con lo pactado en la Cumbre Ambiental de París.
 

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