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Carta a Simón Gaviria

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Muy apreciado señor Presidente: 

Como militante que he sido del Partido Liberal Colombiano, afiliado a la Internacional Socialista, signado de una filosofía y un espíritu democrático a favor de los sectores más débiles de la sociedad,  he leído con mucho interés la entrevista que usted brindó al Diario El Tiempo recientemente, en la cual, manifiesta que el objetivo del Partido Liberal es mantener, en el poder, al doctor Juan Manuel Santos Calderón,  del Partido de la U.
 
Vale la pena conocer si es ésta una opinión oficial del PLC o si se trata de una decisión personal o de una fracción específica del Partido y además desearía saber cómo se llegó a esta disposición sin el uso de los mecanismos institucionales establecidos para ello.
 
De acuerdo a la tradición del Partido, siempre se ha abierto espacios de deliberación para la toma de decisiones, en especial, para ventilar las aspiraciones de líderes y sus regiones para participar en la conquista del poder, con el objetivo de transformar la organización del Estado en beneficio de la sociedad.
 
En nuestro caso, hemos venido promoviendo el proceso suprapartidista “Colombia, País de Regiones”, cuyo objetivo principal es transformar el Estado excesivamente centralista en el que estamos inmersos a un Estado Unitario con regiones más sólidas y prósperas, todo ello, siguiendo los lineamientos de la Constitución Nacional y con el propósito de representar el PLC. 
 
Es una pretensión legítima que, además, de promover las ideas socialdemócratas, busca institucionalizar la autonomía regional que potencie su desarrollo socioeconómico en el marco de los principios de equidad y participación local. 
 
Vemos con preocupación cómo todo proceso político que surge de las regiones tiende a ser invisibilizado por los estamentos del nivel central, sean estos organismos del Estado o los mismos partidos políticos.
 
Aprecio mucho al Presidente Santos como persona y valoro los esfuerzos en los diálogos de la Habana para avanzar en la búsqueda de la paz, sin renunciar a la idea del imperio del derecho, pues muchos países han alcanzado la paz a través de conversaciones serias. También considero una necesidad escuchar las aspiraciones de construir la dimensión regional en nuestra República, como desarrollo de un concepto justo y base necesaria para abordar el tema del posconflicto.
 
El Presidente de un Partido, en especial el de un partido democrático como el nuestro, tiene el deber de conducirlo al poder, a ejercerlo y conservarlo.  Cuando se pierde el poder, el dirigente tiene el deber de direccionar el ejercicio de una oposición sabia y prudente, e igualmente, la de reconquistar el poder político. Es esta la razón por la cual me he permitido escribirle esta carta pública.
 
En consecuencia, fraternalmente, le pido que asuma el liderazgo que requiere la ideología del  Partido Liberal de Colombia, que como organización pluralista, democrática y disciplinada que es, debe ofrecer una alternativa a la sociedad más ajustada a los principios liberales que a los designios del actual Gobierno. En especial, que permita la construcción de un Estado de Autonomías Regionales como lo ordenaron 2.500.000 ciudadanos del llamado “Voto Caribe” que posteriormente fueron prohijados por las otras regiones colombianas.  
 
De Usted,
 
Eduardo Verano De La Rosa 
LA REPÚBLICA +

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