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Parece que no nos percatamos que el proyecto de gobierno de Gustavo Petro, como los demás del socialismo del siglo 21, es un proyecto criminal. Charles Tilly en sus análisis sobre el estado señalaba que el estado es una forma de crimen. Un crimen institucionalizado en que las personas son expropiadas de parte del bienestar que han generado a través de su trabajo por una entidad de la que hemos aceptado que lo haga, por seguridad y protección en los albores de su conformación, y por resignación o por convicción de la construcción desde lo público de los ciudadanos más evolucionados. El asunto es que lo que ha anunciado Petro que hará, de ser presidente, desconoce la propiedad de los individuos de sus ahorros, de los bienes adquiridos con su trabajo y de la capacidad de compra de sus ingresos. Con ello destruirá los fundamentos de la dinámica económica y la construcción misma de la sociedad. Es lo que ha pasado en Cuba, en Venezuela y en mayor o menor grado en todos los proyectos socialistas.
Una sociedad se construye con individuos autónomos y capaces, no dependientes del estado, que tengan la posibilidad de generar los ingresos del que deriven el bienestar de sus familias y el ahorro personal para que de allí obtengan su jubilación. Pretender que es el estado el generador del bienestar es el error profundo de los latinoamericanos. El proyecto de estado garantista de los países europeos se fundamenta y es posible desde la construcción de las capacidades de su gente. La propiedad básica de todo individuo es el fruto del trabajo. Se representa en un salario. Un pago por lo que aportamos a la sociedad y que esta nos retribuye como una capacidad de compra. El acuerdo social es que yo participo en la generación de unos bienes y servicios y me retribuyen mi aporte con una cantidad de dinero para comprar un conjunto de bienes.
La emisión de dinero por parte del gobierno es una expropiación por parte del estado de la capacidad de adquirir bienes con el fruto del trabajo. La inflación por emisión de dinero es un robo desde el estado a toda la sociedad y los más afectados son los que solo tienen su trabajo. La apropiación desde el estado de los fondos pensionales es un robo de los ahorros de cada individuo. Los bienes que todos poseemos, muchos o pocos, se han formado en el tiempo como resultado del trabajo de estas y muchas generaciones. Todos los bienes existentes en una sociedad son el acervo de capacidades construidas en su historia. El que se tenga muchos propietarios individuales, cada uno cuidando de su empresa, o su cultivo, o su almacén, es lo que permite que haya esa inteligencia colectiva y ese control distribuido y general que permite cuidar de lo que hacemos para tener cómo vivir. Cuando permitimos que el estado expropie, o democratice, como ridículamente trata de presentarlo Petro, lo que estamos permitiendo es un robo por parte del estado. Con todo, el robo más grave ni siquiera son estos tres que se han expuesto, el gran robo es el “Futuro”. Un país que permite esto inmediatamente destruye las capacidades de creación y desarrollo. Y no es Petro lo que realmente preocupa, grave es el enorme número de ciudadanos insensatos que lo acompañan.
La propuesta de “Estado Saqueador” de Petro dista mucho de las visiones progresistas del Estado. No es esta la propuesta alternativa al “Estado Liberal” que proponen los pensadores llamados progresistas, como Charles Tilly y Peter Evans, proponen “…un estado desarrollador”. Esto es muy distinto de la propuesta de “Estado Asistencialista” de la anquilosada y corrupta izquierda latinoamericana.