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Vinos y licores, un futuro brillante

¿Se puede producir uva en Colombia? Mi padre suele repetirme, “si maduran las peras y los melones, porque no va a madurar la uva”. Si bien esto resulta cierto, hay criterios distintos que contemplar cuando se evalúa la madurez de una uva que será utilizada para producir vino, que desde luego son distintos a los de la uva de mesa, la que comemos como fruta.

Brevemente y para despejar las dudas, las dificultades consisten en la ausencia de las estaciones climáticas y el tiempo que dedica la planta a madurar sus racimos. En países donde el verano se sucede con el otoño, cuando se recoge la uva, la planta está concentrada exclusivamente en sus racimos, acercándose el invierno la planta entrará en un periodo de descanso, para volver a comenzar su ciclo. 

En Colombia, por ser un país tropical, no tenemos estaciones, existe una temporada de lluvia y otra con menos lluvia, sin cambios dramáticos de temperaturas. Por lo tanto, en el caso de la viña, aquí la planta está en continua producción, lo que ocurre con otros árboles frutales. De tal manera, no obstante se realiza una poda que organiza a la planta para que sus brotes ocurran en un momento determinado, por lo que existe la posibilidad que sucedan nuevos brotes y flore.

Regresando a lo que indica mi padre, la uva en Colombia podrá madurar para estar dulce, lo que seguramente permitirá alcanzar un grado alcohólico suficiente para lograr convertirse en vino, pero nunca podrá tener la calidad de la uva producida en regiones con estaciones climáticas. 

Si los colombianos deseamos tener un vino nacional, es evidente que debemos educarnos a consumirlo. Esto significa que hay que cambiar nuestros hábitos cuando comemos, en lugar de otras bebidas, lo apropiado sería beber una copa de vino. Sucede que al contrario de la creencia popular, los colombianos consumimos poco alcohol, siendo lo más grave, que este consumo se realiza irregularmente y en exceso. 

En otras palabras, nos emborrachamos y duramos enfermos un tiempo, después del cual volvemos a repetir la mala experiencia, olvidando las consecuencias nefastas de la fiesta anterior. Lo recomendable es una copa de vino con la comida, al medio día y en la noche. 

Demuestra cultura y educación quien consume adecuadamente una bebida alcohólica, sin permitir que el exceso de alcohol le afecte su conciencia. 

Existe un mercado potencial inmenso, que podrá crecer gracias al esfuerzo de empresarios y sus productos nacionales, que poco a poco han sido creados con paciencia y arte. También colaboran los importadores, pequeños y grandes, que han logrado aumentar la oferta y diversidad de bebidas alcohólicas de todo origen y tipo. Ya se ven en las tiendas, vinos importados de todas las grandes regiones productoras del mundo. 

Si recordamos que no debemos comprar nuestros vinos y licores sino en lugares que nos brinden confianza, y sean responsables por la calidad de lo que venden, apoyaremos a todas las empresas que hoy contribuyen con su trabajo a enriquecer la oferta en nuestro país, además pagando impuestos y lo más importante, cuidando nuestra salud.

Es así, y para terminar, que me gusta siempre recordar que en las mañanas al desayunar, me como uno o dos huevos, pero jamás se me ocurre comerme la caja completa. Por eso siempre repito, bueno es el huevo, pero no en exceso. ¡Por favor, consuma conscientemente!