Con la colaboración de Juan Herrera - Estudiante de Maestría (Universidad de California, San Diego)

El Covid-19 ha llegado como una enseñanza para la humanidad. De repente se hizo evidente lo que todos sabíamos, pero que de una u otra manera habíamos “normalizado”, hay débiles sistemas de salud y seguridad social, sumados a índices de pobreza y desigualdad aún inaceptables en pleno siglo XXI. Por ejemplo, en 2017, solo 1% de la población concentró 82% de la riqueza generada mundialmente.

Hoy, como humanidad, estamos en una carrera contra el tiempo para intentar suplir lo que por años habíamos olvidado. En pocos meses, hemos logrado avances en regulaciones, accesibilidad y seguridad social nunca antes imaginables. Paradójicamente, esta pandemia nos ha mostrado los profundos desafíos estructurales que tenemos como humanidad, pero también nos ha mostrado la mejor cara que tenemos como especie. La empatía no debe ser un valor que esté presente solo durante esta coyuntura, la empatía se debe convertir en una forma consciente y permanente de vivir como especie.

El sistema capitalista ha ganado todas las batallas en el ámbito económico. Ningún modelo ha logrado demostrar mayor eficiencia en la generación de riqueza, pero le falta tal vez la batalla más importante de todas, la batalla moral. Necesitamos construir un modelo que permita generar riqueza de forma justa, empática y equitativa. Necesitamos pasar de un mundo de privilegios para pocos a un mundo de oportunidades para todos. No podemos ni debemos seguir gobernando para el 1% de la población.

El gran protagonista de esta crisis ha sido China, donde inició toda esta historia surrealista traída de la ciencia ficción. China ha demostrado una capacidad sin precedente para enfrentar esta pandemia que empieza a controlarse en su territorio, pero también una “solidaridad” global en su control, poniendo a disposición del mundo sus investigaciones médicas, ejemplos sobre las medidas de contención exitosas, pero más importante aún, millones de insumos de dotación médica y miles de ventiladores en dotación que hoy más que nunca pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte para pacientes críticos.

China ha aprovechado la débil respuesta Estados Unidos para demostrarle al mundo quién liderará el escenario internacional en los próximos años.
Estados Unidos, ha brillado en los titulares de prensa no precisamente por su liderazgo, si no por su ausencia y mensajes contradictorios. Mientras Estados Unidos se consolida, de lejos, como el país con la mayor incidencia del virus (Nueva York tiene el 9,66% de los casos en todo el mundo), el Presidente Trump prefiere polarizar aún más al público culpando a China por el virus e incitando a violentas manifestaciones xenófobas.

Adicionalmente, su estilo de liderazgo contradice decisiones técnicas de su grupo de expertos y las decisiones levantan dudas sobre el posible oportunismo de la situación con miras a buscar réditos electorales. En los discursos del 3 y 4 de abril de 2020, ante las preguntas de periodistas presentes en la conferencia de prensa, Trump dejó claro que el gobierno federal priorizará la ayuda a estados como Michigan y Louisiana, por encima de casos críticos como Nueva York y California.

Una rápida revisión de las votaciones con las que salió elegido en 2016 dejan ver que estos dos son estados republicanos. En el primero ganó débilmente por 3% y el segundo es uno de sus bastiones políticos con miras a las próximas elecciones...¿Oportunismo electoral?

A los agradecimientos públicos a China por su ayuda se han sumado líderes mundiales como los presidentes de Francia, España, Italia, Irán, Filipinas, entre otros. Pero el que llama especialmente la atención es el agradecimiento del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien el pasado sábado 4 de abril manifestó su gratitud por la donación de más de 1000 ventiladores por parte de China y Alibaba. Esto es sin duda un hecho insólito.

La administración de Trump no solo no ha ayudado al mundo en esta ocasión, sino que ha abandonado a varios de sus propios gobernadores, quienes desesperados buscan ayuda por fuera del país, incluso con China, el eterno rival geopolítico. ¿Un nuevo Hegemón?