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Analistas 17/01/2024

Descanso total

Claudia Dulce Romero
Directora de Extensión y Egresados, Universidad del Rosario

Circulan en redes sociales algunos memes sobre el regreso a la jornada laboral. Algunos hablan de la cantidad de trabajo acumulado en diciembre para resolver en enero, otros que no recuerdan la clave de su computador e incluso algunos que ya están buscando la fecha del próximo festivo para viajar. Con todas me siento identificada: nada mejor que el descanso total. Las personas que logran desconectarse completamente en vacaciones pueden llegar con las baterías recargadas para iniciar un nuevo año laboral, que seguramente tendrá nuevos desafíos y proyectos.

El problema radica cuando olvidamos la importancia del descanso con el paso de los meses y se genera una carga que, poco a poco, nos va apagando. Tendemos a “quemarnos” rápidamente y olvidamos espacios de autocuidado. Para evitar llegar a este punto, es importante que los líderes y sus equipos tengan presente algunas recomendaciones.

Empezar con calma y orden debería ser el primer paso. Es importante organizar al equipo de trabajo y evaluar, según la estrategia del año, cuáles son las iniciativas para priorizar durante el primer semestre. Cuando el líder organiza a su equipo con objetivos, actividades, fechas y metas es más fácil que todos hablen el mismo idioma y no se genere confusión. Querer ejecutar todos los pendientes al regreso de vacaciones no tendrá los mejores resultados. No queremos agobiar a los demás empezando el año.

La segunda sugerencia suena a cliché, pero es una realidad: es recomendable dormir ocho horas porque permite mejorar las funciones cognitivas como la memoria, la atención y la habilidad de hacer conexiones. En la gestión del liderazgo, dormir bien permite regular las emociones y bajar los niveles de estrés para poder tomar decisiones y mejorar la relación con los demás. Sin embargo, la realidad es otra, pues los líderes no están durmiendo como deben.

Según un estudio realizado por el Centro para el Liderazgo Creativo, a 384 personas de 38 países, los líderes no están durmiendo lo suficiente y luchan para conciliar el sueño. En promedio, los encuestados dijeron dormir 6,63 horas por noche y 42%, seis horas o menos. Aunque la falta de tiempo es una de las principales causales para no dormir bien, para 24% el ‘sobre pensar’ en los problemas y las preocupaciones tiene un impacto directo en el insomnio. El 13% afirmó estar preocupado por el hogar, mientras que 23% señaló estar preocupado por el trabajo (desafíos en la oficina, los acontecimientos recientes o los problemas futuros).

Estas cifras no deben ser un reconocimiento a los líderes por su entrega; todo lo contrario, debería ser una alerta. El liderazgo siempre es ejemplo y si el líder no está durmiendo, ¿cómo puede tomar decisiones y apoyar a otros? Es importante desconectarse del celular o computador horas antes de dormir, evitar la comida pesada o el alcohol antes de acostarse y meditar o realizar prácticas de relajación.

Finalmente, destinar algunas horas libres para nuestro bienestar es una forma de descanso. Ya sea leer un libro que lleva varios meses en la mesa de noche por falta de tiempo para terminar, ver una serie recomendada, hacer ejercicio mínimo tres veces a la semana para despejar la mente o simplemente no hacer nada. Pocos lo dicen en una sociedad que nunca para, pero no hacer nada no es perder el tiempo, es descansar y cuidarse.

La invitación es a no perder de vista la importancia del bienestar personal. Que los días de descanso que recargaron las baterías no se consuman en los primeros meses del año y que, cuando el agobio se asome, puedan alzar la mano para que como equipo puedan solucionarlo.

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