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Analistas 31/08/2021

Seguridad y competitividad

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

Según una encuesta de Invamer, que se dio a conocer en abril del presente año sobre percepción de seguridad en Colombia, solo 39,4% de los ciudadanos encuestados se siente seguro en el país. Esta cifra es inferior a aquella de 2020 donde 40,5% reportaba sentirse seguro. Es evidente que con el surgimiento de los grupos armados residuales y el fortalecimiento de las estructuras criminales del narcotráfico, la población se muestra cada día más temerosa frente a la seguridad. A ello se suma el deterioro evidente de la seguridad ciudadana, producto de la delincuencia común en la principales ciudades del país y, según esta misma encuesta, la percepción de inseguridad crece en Bogotá y la región Caribe.

Tanto las mediciones de competitividad que hace el IMD como el WEF consideran el Marco Institucional como uno de los pilares fundamentales para medir el posicionamiento y el progreso de los países. En este incluyen, entre otros temas, la percepción de seguridad y el imperio de la ley. En el ranking que publicó para 2021 el IMD de Suiza, Colombia aparece en el puesto 56 entre 64 países y, cuando mide la fortaleza institucional, nos encontramos en el puesto 58. Lo lamentable de este posicionamiento es que estamos estancados y no avanzamos ni en la calificación general ni en la institucional. El ranking que presenta el World Economic Forum arroja para Colombia resultados muy similares.

Tres aspectos relevantes en la medición de la fortaleza institucional que tienen en cuenta estos indicadores son, en primera instancia, la criminalidad en diferentes formas, tales como muertes por 100.000 habitantes, crimen organizado y terrorismo. Un segundo elemento que vale la pena mencionar es del imperio de ley y el tercer elemento es la confianza en la policía. No escapa a nadie que en estos tres aspectos se encuentra la tragedia que vivimos en Colombia en torno a la seguridad y que mientras no seamos capaces de resolverlos, no avanzaremos en hacer de Colombia un país más competitivo.
Ya mencionaba al principio cómo es la percepción de seguridad en el país y la existencia de delincuencia organizada y delitos urbanos. A esto se suma la advertencia de The Economist en el sentido que “Colombia es el único país americano que enfrenta un riesgo sustancial de ser víctima del terrorismo”. En el frente de justicia no estamos mejor y, según el informe de Justicia Cómo Vamos, “la falta de confianza y la ineficiencia del sistema son una de las principales razones por las cuales las personas no acuden a la justicia para resolver sus conflictos. De acuerdo con la encuesta de percepción ciudadana …, tres de cada 10 ciudadanos consideran que la ciudadanía no acude al sistema de justicia debido a que no hay confianza en las entidades. Por otro lado, 52% de los ciudadanos prefiere resolver sus conflictos por su “propia cuenta” y no acude ante algún tercero o entidad para esos propósitos”. Finalmente, de todos es conocido la desconfianza en la Policía, que ha llevado a que exista un consenso sobre la necesidad de su reforma.

Con esta realidad, difícilmente mejoraremos la competitividad del país. En ese orden de ideas, con graves falencias de seguridad, incredulidad en la eficiencia de la justicia y crisis de credulidad en la Policía, tampoco nos llegará la inversión extranjera necesaria para la transformación económica del país. La seguridad es un tema prioritario, además, para garantizar una buena calidad de vida.