.
Analistas 04/05/2021

Riesgos

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

El gran reto de las empresas es identificar, evaluar y priorizar los riesgos que se ciernen sobre su actividad y administrarlos. Es toda una disciplina que se conoce como Risk Management y que se estudia en las escuelas de negocios. Es un ejercicio obligado para las empresas y lo es también para los fondos de inversión internacionales que valoran los riesgos de inversiones. No menos cierto es que el tema de riesgos es fundamental para los países al punto en que existen entidades calificadoras de riesgos que en su sabiduría otorgan calificaciones indicativas de los riegos económicos y de inversión a los cuales están expuestos los países y como resultado de estas calificaciones se comportan las tasas de interés a la cual se adquieren préstamos internacionales. En fin, el mundo en todos sus niveles vive en la ascuas de los riesgos.

Esta ha sido la preocupación en épocas de normalidad y la pregunta que cabe formularse es si la evaluación de riesgos debe ser diferente en la coyuntura de la actual pandemia que ha alterado todos los parámetros conocidos. Porque la teoría de los riesgos nos enseña cómo evitar los riesgos y la pandemia, anunciada mil veces por voces como la de Bill Gates, fue un riesgo que la sociedad global ignoró. Esta enorme falencia enfrentó al mundo a nuevos riesgos hasta ahora desconocidos y a la necesidad de asumir nuevos riesgos, pues se navega en terreno desconocido.

El primer gran riesgo que enfrentaron las naciones fue el parar la economía para salvar vidas. A pesar de que en repetidas ocasiones se dijo que no se trataba de una disyuntiva entre salud y economía, enfrentar la pandemia como lo hicieron la mayoría de los países puso en riesgo la estabilidad económica. ¿Cómo han asumido ese riesgos diferentes países? Asumiendo nuevos riesgos mediante formulas económicas poco ortodoxas que conllevan otros riesgos de inflación y crisis fiscal.

El boletín informativo y de análisis de Bloomberg afirma que los países “viéndose forzados a un gasto sin antecedentes están volviendo borrosas la línea entre prestar dinero o simplemente crearlo (imprimir)” y continua dando cifras de cómo las naciones han recurrido a préstamos de los bancos centrales a riesgo de mayor inflación como claramente se está empezando a ver en los EE.UU según análisis hechos por Roberto Rigobón de MIT. Es que frente al riesgo del colapso económico, la inflación parece un riesgo menor, de manera que se trata, no de evitar riesgos, sino de escoger el riesgo menor. Colombia se precia de la estricta separación e independencia de Banco de la República y de mantener en lo monetario una política ortodoxa pero es hora de repensar ese comportamiento y tomar riesgos, que en el caso de Colombia no son solo la inflación sino la pobreza y el descontento social. Sin un gran plan de recuperación económica, que no se va financiar con los fondos de una reforma fiscal que entrarían si nos va bien en 2023, ¡el país puede implosionar!. Lo estamos viendo en las calles .

Evitar riesgos no parece ser la fórmula correcta de la pandemia, sino aquella de asumir nuevos riesgos. Así fue con la vacuna cuando algunas países se arriesgaron a comprar vacunas no aprobadas e inciertas y hoy están cosechando los frutos de esa decisión. Otros ortodoxos como Colombia prefirieron no asumir el riesgo del fracaso de los laboratorios y mendigan vacunas en un mercado ya copado.

En fin, en lo económico y la salud es hora de asumir nuevos riesgos.