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Analistas 06/04/2021

Nacionalismo económico

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

En este espacio he defendido en repetidas ocasiones el liberalismo económico como un sistema que garantiza la creación de riqueza y en el contexto internacional esto quiere decir librecambio o libre flujo de bienes y servicios sin la injerencia artificial del Estado. En estas épocas de crisis económica producto de la pandemia han resurgido las voces que claman por un nacionalismo económico que se expresa en restricciones al comercio y aranceles y un llamado a consumir lo nacional. Colombia no se ha escapado de este mal y el gobierno impone aranceles adicionales a las confecciones para defender de la competencia internacional la industria..

Esto no es nuevo. Ya en el siglo XVII y principios del siglo XVIII los mercantilistas clamaban por protección para las industrias nacionales. Josiah Child uno de los más destacados economistas de su época, escribía en 1693; “que otras naciones que están en competencia con nosotros por lo mismo, no lo hagan a costa nuestra, sino que la nuestra (industria) pueda continuar y crecer, a costa de la disminución de ellos”. En resumidas cuentas su argumento era que las naciones no deben desaprovechar la oportunidad de crear riqueza mediante el impulso de sus industrias y cada vez que una industria extranjera ocupa el espacio económico que podría ocupar una industria nacional se está destruyendo riqueza.

Fue hasta mediado del siglo XVIII que el Adam Smith refutó esta lógica simplista y propugno por el libre comercio. “Si una nación extranjera puede ofrecernos (un bien) más barato de lo que nosotros podríamos fabricarlo, es mejor comprárselo a ellos con parte de lo que produce nuestra industria empleada de una manera en que tengamos alguna ventaja..... Ciertamente no está empleada con la mayor ventaja cuando se dirige hacia un artículo que podemos comprar más barato de lo que lo podemos producir...... El bien pudo haberse comprado con solo parte de los bienes, o lo que es lo mismo, con parte del precio de los bienes de una industria que usase el mismo capital si se hubiese seguido el curso natural” escribía Smith. Esta fue la base de la teoría de las ventajas comparativas que reforzada por David Ricardo ya en el siglo XIX sentó las bases que demuestran que que la lógica expuesta por estos economistas son fuente de creación de riqueza. Estamos no solo en tiempos de crisis económica sino de florecientes populismos en los cuales lo importante no es gobernar bien sino atraer el fervor de las masas con facilismos. Y que más llamativo que apelar, como han hecho todas las formas de populismo al nacionalismo-America First! Qué recurso más fácil que argumentar que los bienes que vienen de otros países destruyen la industria doméstica cuando la realidad es que se esta subsidiando la ineficiencia y gravando a los consumidores con mayores precios producto de mayores aranceles. Y eso es lo que se hace al gravar las prendas de vestir, un bien de consumo de los sectores populares y la clase media, en momentos de una reforma fiscal “social”.

Históricamente ninguna nación ha logrado grandes crecimientos cerrando puertas y si bien con ello se le puede dar gusto a unos pocos, las consecuencias son nefastas y lo más probable es que ello lleva a que también nos cierren puertas. Si esos esfuerzos y esos subsidios propios del proteccionismo se utilizan para mejorar nuestra productividad estoy seguro que tendremos la capacidad de competir sin artificios.