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Analistas 30/11/2021

Internacionalización

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

Con ocasión de los 30 años del Ministerio Comercio Exterior y de su estructura institucional de internacionalización, La República organizó un foro con la participación de los principales actores del sistema en la actualidad, incluyendo a la Ministra y a funcionarios del sector, empresas representativas y algunos otros invitados conocedores del sector.

En el recuento que hicieron algunos de los participantes quedó dibujada la transformación que ha tenido el sistema institucional en estos treinta años fortaleciendo aspectos de apoyo empresarial, de innovación e inversión. No hay duda que el esquema apunta a los temas neurálgicos y resulta ser una organización bien pensada.

Igualmente, se hizo énfasis en los avances que se han logrado en facilitación tanto como resultado de los acuerdos de libre comercio que hoy cubren todo el continente americano, el europeo y Corea del Sur, como por otras iniciativas internas entre las que vale la pena mencionar las figuras de la Ventanilla Única y la de Usuario Operador.

Lo descrito debería ser el escenario para una internacionalización exitosa, pero la verdad estamos lejos de lograr una internacionalización decorosa de nuestra economía.

Las cifras no mienten. Con US$31.000 millones de exportaciones en 2020 ocupamos el quinto lugar en ventas al exterior, pero cuando esa medición se hace per cápita estamos en el último puesto.

Los colombianos exportamos alrededor de US$640 por persona y se considera una cifra aceptable estar por encima de US$2.000, es decir, que como mínimo deberíamos llegar a los US$100 millones en exportaciones. ¡¡¡Estamos muy rezagados!!!, y seguimos exportando lo mismo ya que productos mineros, café y flores suman más de 60%.

En materia de inversión extranjera tampoco estamos muy bien ya que el grueso de ella llega al sector minero y ello conlleva a que nuestras exportaciones dependan de los precios internacionales y no de nuestro desempeño.

Nuestra exportaciones o importaciones no están articuladas con las grandes cadenas de valor que en el mundo son la fuerza que impulsa el comercio exterior y mas allá de las exportaciones de productos básicos nuestro comercio exterior no está vinculado a empresas multinacionales que son el motor de la internacionalización.

Lo que vemos es que tenemos más institución que proceso y no logramos que las cosas sucedan. En este mundo del exterior las causas son múltiples, pero voy a mencionar las que creo más relevantes. Somos un país altamente proteccionista y un país así no puede internacionalizarse.

Nuestra estructura arancelaria favorece importaciones de bienes de capital y castiga bienes de consumo haciendo que la competitividad de las empresas no sea un tema central.

Carecemos de la infraestructura necesaria tanto en materia logística como en recurso humanos. Los principales centros de consumo y producción no tienen vías de acceso adecuadas a los puertos y dependemos de un transporte camionero ineficiente. Carecemos de una base profesional técnica que permita el establecimiento de empresas de nueva generación tecnológica y nuestros profesionales no son bilingües.

Estos tres problemas, que solucionados abrirían las puertas a una verdadera internacionalización, no se han podido resolver por intereses creados de los gremios y los sindicatos. Posiciones privilegiadas que unos pocos no están dispuestos a sacrificar por el bien del país y que al mando político le da miedo arrebatar.