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Epidemias

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Carlos Ronderos - cronderost@gmail.com

Cuando todos pensábamos que serían los enfrentamientos políticos y comerciales los que afectarían el desempeño económico, hemos descubierto que más perverso que la radicalización política y comercial son las epidemias. Lo han sido desde siempre. Lo fueron en el Siglo XIV cuando la Peste Negra diezmó a casi la mitad de la población europea causando una crisis de magnitudes hasta ese entonces desconocida. Otras plagas como La Fiebre Española a principios del siglo XX le costo la vida a mas de 50 millones de personas y generó traumatismo en la economía en 1918.

Cuando, dado el avance de las ciencias médicas, creíamos que el conocimiento podría atajar una nueva epidemia, hoy el mundo enfrenta un episodio con la aparición del coronavirus que provocó la caída el precio de petróleo y que ha hecho que las monedas de los países emergentes empiezan a tambalear. La movilidad de las personas se ha visto interrumpida y se han creado zonas de cuarentena sin precedentes. Ha generado un pánico esta epidemia que ha despertado síndromes xenofóbicos contra la población asiática.

Aún desconocemos el alcance y cuándo será el fin de esta tragedia pero al pasado fin de semana el numero de muertes ascendía a cifras cercanas a 1.000. Esta cifra es altamente preocupante pero la magnitud de la divulgación de la pandemia ha hecho que en Colombia y la región minimicemos nuestra epidemia del dengue. Según reportes de prensa, en 2020 el INS ha reportado 4.359 personas afectadas por este virus, lo que significó un crecimiento considerable con periodos similares de años anteriores. El número de muertes este año llega a 22. En 2018 según la Organización Panamericana de la Salud se reportaron en América Latina 446.150 casos de dengue y se registraron 240 personas muertas. La diferencia entre esta epidemia y el coronavirus es que del dengue se conoce el origen y es controlable mediante una acción sanitaria por parte del Estado. Sin duda es enorme el costo y el impacto económico de la enfermedad en la región.

Pero si los efectos económicos de las epidemias en los humanos son devastadores, lo son otro tanto las epidemias en la población animal. Por ineficiencia de los organismos encargados en Colombia volvió a aparecer la fiebre aftosa que afecta al ganado y ha impedido que la carne de res y de cerdo colombiana pueda llegar a mercados internacionales. Se acaba de recobrar el estatus de “Libre de Aftosa con Vacunación” y dada la situación de Venezuela, las autoridades sanitarias van a requerir de mayores esfuerzos para que se mantenga el estatus.

China no solo está afectada por el coronavirus, sino que a su población animal la afectan de manera masiva la fiebre porcina y la gripa aviar, lo que ha tenido un impacto en los mercados internacionales del cerdo y del pollo y una gran afectación para el gigante asiático.

Por razones de salud animal Colombia no tiene acceso en productos cárnicos al mercado norteamericano a pesar del TLC.

Dadas la anteriores consideraciones preocupa de manera grave que sean precisamente los dos ministerios encargados de los temas de salud humana y salud animal los que estén en la agenda política de los partidos y no la agenda científica de los centros de investigación, más aún cuando hay riesgos inminentes en ambos campos.

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