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El efectivo

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Carlos Ronderos - cronderost@gmail.com

En entrevista publicada en este diario el Superindente Financiero, Jorge Castaño afirmaba que un “país sin efectivo es una utopía”, cuando fue indagado acerca del excesivo uso de efectivo en Colombia. Dos preguntas surgen al golpe de estas afirmaciones del funcionario y son en primera instancia por qué en Colombia domina el efectivo y como segundo interrogante si acabar con el efectivo es una utopía. Veamos…

Son muchas las causas de excesivo manejo en efectivo que vemos en todos los campos de la vida colombiana. Lo vemos en contribuciones a campañas políticas en bolsas plásticas y más recientemente (aunque en billetes americanos) en un nuevo síntoma del desbarajuste de la justicia. Lo que se busca con el manejo del efectivo es evitar a toda costa la trazabilidad del dinero. De dónde viene y a dónde va a parar y esto le interesa sobre todo a la corrupción y al narcotráfico. Ninguno de estos factores mencionados por el Super, ya que es mejor no mencionar la soga en casa del ahorcado.

Toda la cadena productiva del narcotráfico se transa en efectivo. Desde el pago a los cultivadores de la hoja, que como hemos vista cada vez son más, pasando por el que se entrega a los laboratorios y finalmente a los encargados del transporta la droga, probablemente vía Venezuela, a los mercados mundiales. En efectivo también se convierten los dólares que a través de figuras como el “peso bróker”, exportaciones ficticias o contrabando entran al mercado de agache y se mantienen en esa forma para no ser detectados por las autoridades. No es dable imaginar que en este lucrativo y creciente negocio se hagan transferencias y se utilice el sistema bancario.

No menos importante en el reinado del efectivo es la corrupción. Como financiar una campaña política sin pasar los topes ni evidenciar el origen, como pagar a un funcionario para un agilizar o torcer un trámite administrativo o judicial, como evadir impuestos, como burlar la trazabilidad para que estos hechos no se detecten. Con el efectivo desde luego. Lo hemos visto en varias campañas desde Samper hasta Petro, lo hemos visto en los procesos judiciales, en casos como el de Mattos o el Cartel de la Toga y lo vemos a diario en las grandes centrales mayoristas de alimentos y ferias ganaderas. No nos digamos mentiras la corrupción y el narcotráfico lideran el uso del efectivo.

Un factor adicional que ayuda al auge del dinero contante y sonante es el impuesto a las transacciones. La gente se cansó de tributar cada vez que saca dinero del banco, cada vez que hace una transacción en el sistema financiero. Todo pago, así sea transable y transparente que se haga en efectivo evita, de manera legal, el bendito cuatro por 1.000.

La segunda pregunta; ¿Un país sin efectivo es una utopía? China tiene algo más 1.400 millones de habitantes y ha erradicado el efectivo de manera tajante en sus zonas urbanas y parcialmente en las zonas rurales. Esta realidad me tocó vivirla en mi última viaje a China cuando encontré que ni las tarjetas de crédito (dinero plástico) ni el efectivo servían para nada. Todo se paga con código URL a través del celular con el uso de WeChat, el equivalente chino al Whatsapp. De esta manera y con el uso de Big Data todo es transable y el control de los flujos de dinero permite monitorear las economías subterráneas y la ilegalidad.

Ahora que hablamos de economía naranja, sería bueno aplicarla a eliminar el efectivo como herramienta para controlar toda suerte de delitos.

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