El mundo del marketing cada año por esta época, comienza a apreciar gran cantidad de predicciones sobre lo que el próximo traerá, y con mayor razón después del atípico que está por terminar, sin que haya desaparecido la amenaza del covid-19, pero que sin lugar a dudas dejará muchas enseñanzas y oportunidades para quienes han sabido sostenerse, reinventarse y aguantar las dificultades que una crisis como la que hemos vivido ocasiona, y para la cual la gran mayoría del mundo no había siquiera previsto y menos imaginado.

El auge del mundo digital en todos los campos nadie lo discute; en el marketing tampoco, y para el próximo año continuará siendo protagonista, sin lugar a dudas. Lo que casi nadie se atreve a asegurar o vaticinar es si se mantendrá o cuánto crecerá o caerá su utilización en actividades como el comercio electrónico y lo que ha significado para el mercadeo en general. Pero que seguirá muy activo, no hay quién lo ponga en duda.

El consumidor consciente y analítico, como este año ha sido, continuará, aunque las perspectivas dan para decir que en el mediano plazo posiblemente volverá a los comportamientos anteriores, quizá no con la magnitud de antes; es decir, el consumismo que tanto había aumentado, y que ya comenzaba a generar con fuerza una vez más el consumerismo del siglo pasado, debido a las prácticas de no pocos por aspectos como lo comentado en el dilema de las redes sociales y otros medios, disminuirá.

La filosofía del marketing sostenible junto a los enfoques de la economía circular, que bastante fuerza tomaron con la pandemia, en mucho debido a la consciencia que el consumidor responsable ha ido tomando y exigiendo, seguirán haciendo pensar a muchos sobre la manera de hacer las cosas, presentar las ofertas, manejar las comunicaciones y actuar para fomentar y generar comportamientos que conduzcan a cuidar el medio ambiente y el planeta. Por ello no es difícil ni aventurado predecir que los empaques de los productos tangibles y los procesos del mundo de los intangibles, para todos los enfoques de marketing, seguirán las pautas que los mercados están indicando.

Los precios seguirán siendo elemento fundamental de la mezcla de mercadeo, como ha sido siempre, pero con mayor razón y peso debido a las circunstancias vividas, que han llevado a muchos sectores tanto de producción como de consumo y acción a considerarlos desde varias ópticas para que cumpla el papel que tiene en el proceso logístico del verdadero mercadeo, es decir, dentro del enfoque humanista que desde el marketing 3.0 se ha tratado de aplicar.

Las comunicaciones mercadológicas serán más enfocadas hacia los valores y los beneficios de las ofertas buscando influenciar cada vez más los sentimientos de las personas, lo que conllevará a que las marcas sean más humanas y busquen trabajar con más énfasis lo emocional.

La privacidad será un elemento determinante en los procesos, haciendo que la información que se obtiene y suministra tengan muy en cuenta la forma como se solicitan y maneja la información de los clientes y prospectos, para evitar el crecimiento de la desconfianza que últimamente ha aumentado por el uso indebido de los datos, los fraudes y el llamado mercadeo invasivo.

Y la pandemia seguirá siendo un tema que influenciará el mercadeo, sobre todo porque siendo un mercado caótico hará que la planeación se desarrolle dentro de parámetros diferentes, casi que un día a día, como se dice.