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Un camino a una economía más humana

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Carlos Ernesto Acero Sánchez Presidente Ejecutivo Confecoop

Nos cambió la vida. A los colombianos y al mundo entero. Y quizás, para siempre. Pero desde las cooperativas vemos luces para encontrar caminos al dilema ético que enfrentamos como sociedad: salud o economía, protección o trabajo, responsabilidad o necesidad, ingresos o hambre.

La crisis en la economía y en la vida social, originada en la restricción obligatoria, es preocupante. Ante esta realidad se viene expresando una gran ola de solidaridad. Mil formas creativas para ser solidarios, incluso aprovechando los avances de la revolución digital. Solidaridad, cooperación, ayuda, colaboración, inteligencia colectiva, son la motivación natural para muchos de nosotros hoy. Aflora una postura ética clara, humanista, responsable. Sentimos el sufrimiento ajeno y nos solidarizamos.

Y la crisis nos ha cuestionado. Nos muestra una realidad socioeconómica desequilibrada, de injusticia e inequidad, de desigualdad, y que hoy, ante el Covid-19 reconocemos como inaceptable. Vemos un modelo económico y cultural, de producción y de consumo, de concentración de la riqueza como una creación humana que podemos y tenemos que cambiar.

Este desafío nos está empujando a un cambio de paradigma. Del “sálvese quien pueda” a la solidaridad y la cooperación. De la economía del tener a la solidaridad con el ser. De un modelo de acumulación a la esperanza de compartir. Del individualismo al bien común.

Esa solidaridad de las personas y empresas, que expresa mucho de lo que somos como seres humanos, ha sido, y es hoy, en el siglo XXI, el fundamento a un hecho histórico social, económico, cultural de gran significado en el mundo: las cooperativas, las empresas sociales, las empresas del bien común.

En el mundo hay 1.200 millones de personas -con sus familias- vinculadas a una cooperativa, y un poco más de 2,9 millones de empresas cooperativas. Diversas corrientes intelectuales, del pensamiento económico, social, cultural, ético, le dan fundamento conceptual, y proponen caminos a nivel micro y a nivel de las economías nacionales y para la globalización. Son las corrientes de la economía social, cooperativa y solidaria, y la economía del bien común.

Desde el movimiento cooperativo les compartimos hoy este tipo de economía. Las cooperativas son empresas que tienen una lógica económica diferente: su propósito es resolver necesidades económicas y sociales tanto de quienes participan en ellas (como trabajadores, ahorradores, consumidores, entre muchas modalidades) como de la sociedad. Se basan en el aporte de quienes participan, con su trabajo, su ahorro, sus compras, y con su gestión, pues en las cooperativas todos los asociados somos emprendedores.

Las cooperativas están en el mercado. Son productivas y generan excedentes para ser sostenibles y aportar a la sociedad. Para que esto sea posible, las cooperativas se rigen por unos principios y valores que ponen en el centro la dignidad humana, el desarrollo integral y la sostenibilidad ambiental.

Esta economía social, solidaria, del bien común, es una poderosa opción de desarrollo inclusivo, organización de las comunidades, creación de trabajo autónomo y sostenible, consumo digno, para todos, y responsable, inclusión social-financiera y democracia económica.

Más de 3.500 cooperativas estamos realizando múltiples formas de solidaridad: defendemos los puestos de trabajo de nuestros colaboradores, adoptamos múltiples formas de apoyo a nuestros asociados en la atención de sus créditos y servicios financieros -periodos de gracia, refinanciación, revisión de tasas, utilizamos los fondos sociales y de solidaridad, y promovemos campañas de bienestar, recreación, educación y motivación a los asociados y sus familias para el cuidado, autoprotección y disciplina para quedarse en casa, utilizando los canales digitales. Acciones que inciden en los 6,5 millones de asociados y sus familias, por todo el territorio nacional.

En medio de las dificultades, compartimos nuestra esperanza: que todas las expresiones de solidaridad y compromiso ético humano que vivimos hoy las convirtamos en caminos para afrontar la crisis del Covid-19 y sentar las bases para una nueva economía. Juntos, unidos, solidarios, cooperando y ayudándonos mutuamente, lograremos superar este gran desafío.

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