Analistas 12/02/2020

Al rescate social del Golfo

Desde de niño he conservado la costumbre de disfrutar de mis vacaciones en los hermosos parajes del Golfo de Morrosquillo, territorio edénico en el que Sucre y Córdoba comparten el mejor de sus atributos naturales. Allí, en el cálido sur del Mar Caribe, confluyen ocho municipios de los dos departamentos: Coveñas, Tolú, San Onofre, San Antonio del Palmito, Lorica, San Bernardo del Viento, Moñitos y San Antero.

Hasta ahora había sido una región sostenida de la mano de Dios, pero desprovista de la protección real del Estado. La preocupación sobre sus bajos indicadores sociales la he compartido con el presidente Iván Duque Márquez, desde la época en la que, como senador, solía ir allí en busca de un buen espacio para la reflexión.

La semana pasada acompañé al mandatario y varios miembros de su gabinete a una visita que marca el punto de partida de una acción integral del Estado para convertir al Golfo en un polo de desarrollo sostenible que debe llevar prosperidad a sus gentes y que ha de servir también para cerrar gigantes brecas sociales que se reflejan en los índices de pobreza y desigualdad.

Pude constatar que el Gobierno está proyectando en grande el futuro del Golfo. Importantes recursos relacionados con la visión estratégica del Plan Nacional de Desarrollo, fortalecidos con el esfuerzo al que se han comprometido los nuevos gobernadores, serán invertidos allí para reivindicar socialmente a un área que tiene la condición natural de patrimonio de todos los colombianos.

Más que un proyecto, se trata de una apuesta en grande a juzgar por las obras que se perfilan. La primera, la básica y fundamental, será la construcción de un acueducto regional. Un hospital encabezará una acción -compleja, pero necesaria e inaplazable- a los problemas de salud pública.

El sector privado tendrá cabida en esta empresa con enorme rostro social. A través de la figura de las APP será diseñada la construcción de una Marina que, en conjunto con un aeropuerto funcional en Tolú, servirán para explotar racionalmente el turismo con la participación y los beneficios a los que aspira una comunidad que durante tantos años ha estado ofreciendo una esmerada atención a los visitantes. Por eso está contemplada adicionalmente la construcción de un malecón turístico.

La hoja de ruta de esta iniciativa contempla la recuperación de la línea costera, demarcada en amplios tramos por playas erosionadas que nos urge rescatar. Son 125 kilómetros de playa cordobesa y 105 kilómetros de playa sucreña. Acciones como esa señalarán un rumbo claro a un necesario proceso de reordenamiento territorial con la participación de todos.

Las redes de vías terciarias dejarán de ser un trazado sobre un mapa que rara vez es consultado para convertirse en una realidad tangible. Otro de los sinónimos del desarrollo regional será un plan de conectividad que libre a la región de un injusto aislamiento en estos tiempos de globalización y advenimiento de una revolución tecnológica. El Golfo de Morrosquillo necesita y merece eso y mucho más. La voluntad política y administrativa del Gobierno no admite dudas, como no las admite la carta de navegación que se han trazado los gobernadores.

Este hermoso enclave caribeño se integrará así al conjunto de territorios beneficiarios reales de un PND con auténtico enfoque territorial. En este sentido se advierte un trabajo sistemático liderado por el director Luis Alberto Rodríguez.