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Analistas 03/06/2021

Escarabajos que conquistan el mundo

Carlos Ballesteros García
Gerente de Bike House

El origen de Egan Bernal, Nairo Quintana, Daniel Felipe Martínez, Esteban Chaves, Rigoberto Urán y muchos más ciclistas colombianos, es de cunas humildes. A veces nacer “pobre” es una circunstancia, pero mantenerse es una decisión.

A estos escarabajos los movió algo mágico: la pasión y el amor por lo que hacen, así les costara sangre, sudor y lágrimas. En su momento, estos guerreros del camino pudieron comprobar con sus pedalazos que el mejor estudio es la práctica, la experiencia y el conocimiento de lo que nos gusta. El tener claro lo que se quiere, luchar fuerte y visualizarse es clave. Hacer que los sueños se cumplan, como lo pensaron muchas veces, o como lo contemplara Egan, al decir que un día ganaría las grandes vueltas del ciclismo mundial.
El sacrificio, el estar trabajando duro mientras otros duermen; luchar frente a la adversidad sin nunca desfallecer y desarrollar algunas virtudes más, crean segundos de ventaja que a menudo son la diferencia entre el éxito y el fracaso.
El tener más no significa llegar de primero, ya que hay mentes pobres y perezosas apagadas por exceso de comodidades y la falta de responsabilidades sujetas a los términos de la vida fácil. También se debe entender que los tropiezos, los altibajos y los dolores hacen parte de la ruta, y que hay que levantarse y pedalear con más fuerza para alcanzar la meta sin valerse de disculpas.

Siempre habrá que hacer méritos para lograr, paso a paso, el triunfo con la base del trabajo duro, con disciplina, sin quejas, con humildad, porque “el que todo lo agradece todo lo merece”. Se trata de establecer un propósito claro y tener la seguridad de hacerlo; entrenar con esfuerzo y total dedicación, desarrollando habilidades para competir y sobresalir porque, tanto en la vida como en el ciclismo, nada es gratis. Todo tiene su costo.

Hay que tener siempre claro que, frente a lo supuestamente malo que nos pasa, no es lo que determina nuestro destino, sino cómo afrontamos la adversidad para volverla fortaleza. Y eso se aprende y se refleja en la carretera de la vida. ¡Los tiempos difíciles crean hombres fuertes!

Además de nacer en cunas sencillas y en las que las oportunidades escasean, el otro gran desafío de alguien que tiene la ilusión de ser un futuro campeón del pedal es aprovechar los chances que, muchas veces, están más por fuera del país. Por eso no creo que este sea el momento para que los directivos en Colombia hagan suyos los triunfos, porque es poco lo que han aportado para apoyar a los nuevos ciclistas. Aquellos que apenas comienzan, que deben pagar sus gastos para correr, prestando bicicletas y zapatillas, como le sucedió en su momento a Daniel Felipe Martínez, quien con sacrificio pudo salir adelante gracias a sus familiares, rifas y eventuales patrocinadores, esos que aparecen de vez en cuando. Pero no es propiamente que estos éxitos se hayan alcanzado por el papel del Estado.

El verdadero apoyo es aquel que se da cuando los jóvenes apenas están comenzando: cuando alimentan sus sueños, cuando están necesitados de una mano generosa. Porque, eso sí, a la hora de los triunfos los patrocinadores aparecen como por arte de magia. Es por esto, y mucho más, que en Colombia hay que ver al deporte del pedal como una industria que provea oportunidades para la juventud, que lleve a la promoción social y que se convierta en otro gran producto de exportación.

Gracias campeones por poner una vez más en alto la bandera tricolor, por demostrar que el trabajo en equipo es la base del éxito. Este triunfo es de ustedes, porque lamentablemente hasta al mismo Egan le tocó pedir ayuda por medio de Facebook, siendo de la categoría júnior (17 años), para correr por Colombia en el campeonato mundial de ciclomontañismo de Noruega, en 2014.

Abramos bien los ojos. Aquí lo que hay son jóvenes con talento y ganas, desperdiciados por la falta de respaldo y oportunidades. Mientras que en otros países los deportistas son becados por los colegios, universidades y cobijados por el Estado, en Colombia son vistos en su mayoría como “bichos raros”.

El ciclismo nacional se ha convertido en una de las disciplinas líderes en la obtención de victorias en el exterior. Me pregunto, entonces, ¿hasta cuándo miles de niños y jóvenes ciclistas seguirán perdiéndose por la miopía y mala administración del Estado y los dirigentes deportivos?

Colombia necesita más líderes como Egan Bernal y más gregarios de oro como Daniel Felipe Martínez. ¡Guerreros que conquistan el mundo!

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