Analistas 10/10/2020

Lecciones de vida del ciclismo

Después de haber disfrutado de tantas carreras, eventos recreativos y competencias de talla mundial, grandes lecciones de vida nos brinda el ciclismo, semejando en el día a día la realidad del ser humano.

1. El liderazgo no es eterno

No hace mucho el ciclista británico Chris Froome parecía que fuera invencible en el Tour de Francia, pero apareció un compañero, casi de la nada, el colombiano Egan Bernal, superándolo en una temporada. Y ahora, como para rematar, el joven esloveno Tadej Pogacar dio un salto de calidad para convertirse en el nuevo campeón de la Grande Boucle.

Cuántas personas en la vida, me cuestiono, se creen superiores en sus realizaciones, sin mirar hacia atrás y percibir que tras nuestro vienen miles de seres humanos pretendiendo alcanzar grandes logros, rebasarlos e incluso pulverizarlos.

2. La tecnología ayuda pero no lo es todo

El poder del sudor con su entrega, la disciplina, el trabajo duro del día a día, el sacrificio, las ganas de salir adelante, claro que están por encima de la mejor máquina que se pueda emplear en la práctica del deporte del pedal.

Qué más parecido es esto frente a la vida real. ¿Cuántas personas poseen todo en la mano para ganar? Muchos son poseedores de la mejor educación y la situación económica en el hoy, pero paradójicamente son superadas en el mañana por la berraquera de las generaciones que vienen atrás. La predisposición y la pasión con la que enfrentes lo que haces, supera el uso de la tecnología; de ahí que la actitud aventaje los límites que la mente erróneamente impone.

3. Todos son ganadores

Criticar desde la barrera o sentado en un cómodo sillón mirando la televisión es muy fácil, pero rodar por las carreteras durante semanas dejando cada día hasta la última gota de sudor no es nada sencillo. Solo los que han sufrido sobre una bicicleta comprenden el dolor y el esfuerzo que se debe realizar, para alcanzar cada meta así sea llegando después del primero.

Apliquemos esto a la vida. Cuando se compite a nivel individual y empresarial en medio de una exigencia que cada día es mayor, se generan críticas del porqué de las decisiones que se toman para llegar a determinado logro, sin entender o tener en cuenta cuántos problemas se deben sortear y las noches de insomnio que sufren los empresarios para mantener el equilibrio y poder seguir rodando.

Aunque el capitalismo sea voraz, premiando y poniendo como ejemplo solo los primeros puestos, creo que todos los que tienen el valor de competir deben ser aclamados por igual. Hoy, como en el ciclismo, aplaudo y admiro a los emprendedores que día a día mantienen a flote sus sueños y luchan por seguir en carrera.

Cualquiera sea esta persona, desde el campesino que genera unos pocos empleos hasta los micro y grandes empresarios, merece mi total admiración y respeto.

4. Los tropiezos de cada día

En cada competencia, antes de llegar a la meta, se tienen, además de los éxitos, días llenos de dolor, frustración y lágrimas, a sabiendas de que no se puede parar. La incomodidad se debe llevar por dentro, tolerarla, ya que el abandono es la última de las alternativas. Ante todo se debe honrar y defender lo que se hace con tanto esfuerzo y dedicación.

En la vida, cuántos días malos se tienen y cuántos reniegan por el suceso inesperado que se vino encima. Solo las personas llenas de valor y sacrificio siguen adelante buscando el triunfo. Siempre se quiere estar adelante con los punteros o luciendo la camiseta amarilla de líder, pero la vida, al igual que la carretera, nos pone en distintas posiciones, -en el lugar que nos corresponde-, basados en nuestras acciones y decisiones.

En el ciclismo como en el diario vivir, lo que no hace la montaña lo realiza el viento; es cuestión de dar en cada pedalazo lo mejor de nuestro ser.

5. Trabajo en equipo con líder y estrategia

Es común ver que hay empresas que pierden su rumbo por estar conformadas por personas que buscan brillar de forma individual, sin recurrir al trabajo en equipo y el bien común. Si tan solo entendiéramos que cada meta es el resultado de una labor coordinada y orientada al logro, el nivel de resultados sería otro. Es clave, como si estuviéramos en una conferencia táctica del equipo liderada por nuestro entrenador, entender que no tenemos todas las respuestas. Que no podemos ganar en todo, que cada pedaleo y acción obedece a una estrategia para afrontar los retos en nuestra vida y que esto es esencial para poder conseguir el logro final. No necesariamente el más rápido llega primero.

6. Competitividad hasta el último segundo

Alzar los brazos en señal de la victoria, sin cruzar, la meta te puede llevar a perder tus logros. En la vida se encuentra cada vez más competencia, bien sea a nivel personal o empresarial. Sin importar cuánto hemos hecho, nunca debería faltar ese último pedalazo que nos separa del lote, para alcanzar la victoria. Es muy importante entender que apenas en un segundo, por falta de cuidado o por sentirnos ganadores, se pueden perder años de trabajo. De ahí, que para mantener el liderazgo sea fundamental mantenerse atentos al más mínimo movimiento en el mercado.

7. No gana necesariamente el de mejor capacidad sino el más preparado

Elementos como la disciplina, el sacrificio, la persistencia y el profesionalismo están muchas veces por encima del talento. Cuántas personas llenas de capacidades y habilidades innatas pierden la carrera de la vida por andar convencidas de que no necesitan hacer un kilómetro extra, porque sus propias condiciones los engañan, terminando frustradas por lo que pudo ser y nunca fue.

Mientras unos duermen plácidamente, otros, en cambio, devoran kilómetros. Se trabaja desafiando la mente y el cuerpo, venciendo el dolor, los obstáculos, la incómoda lluvia o el intenso calor. No es cosa de parar a lamentarse; todo se trata de permanecer pedaleando sin importar cuántas veces se caiga. Lo realmente claro es contar con alientos para alcanzar la meta.

8. Los gregarios, igual de grandes al campeón. Sin ellos, el viento deterioraría cada logro

Cada uno en su vida de forma inconsciente ha tenido un gregario. Esa persona que siempre está ahí en los momentos más difíciles para decirnos: “aquí estoy poniendo el pecho a la brisa por ti mientras pasan las tormentas”. Ellos, los coequiperos, están a tu lado en los momentos más difíciles y nos sueltan cuando superamos cada tropiezo, pero nunca debemos olvidarlos en nuestras glorias. La gratitud es la madre de los valores y esa es la que debe acompañar al verdadero líder en todo momento.

9. Solo el que sube la montaña disfruta plenamente volar en las bajadas

¿Se ha dado cuenta de que hay personas que lo tienen todo, pero a las que siempre les falta algo? Cuando el sudor y el sacrificio acompañan cada logro, es cuando después de llegar a la meta se disfrutan a plenitud las bajadas, entendidas como el placer de vivir cómodamente, con la satisfacción de que todo se debe gracias a nuestra tenacidad.

Lo que se consigue con pasión se disfruta como un premio al mejor de los sueños; porque los sueños no se cumplen, se trabajan.

10. Es posible mantener el éxito después de la madurez

Qué equivocados estamos al pensar que las personas, después de cierta edad, deben ser retiradas para darles espacio a las nuevas generaciones. Al dejar de lado a quienes siembran sabiduría con la experiencia de los caminos recorridos, las compañías pierden su memoria. Así también sucede en el ciclismo cuando se presenta el relevo generacional, porque es el veterano de mil carreras quien se convierte en el estratega dentro de competencia como apoyo a los que apenas aparecen.

La combinación ideal sería el poder contar con el profundo conocimiento de un cincuentón y con la valentía y visión de las nuevas generaciones a la hora de enfrentar los retos empresariales.

En el ciclismo como en la vida se pierde por segundos, esa pequeña diferencia que hace grandes campeones. Por eso es que siempre tendremos un kilómetro extra por recorrer, si quieres ser el mejor. Porque para llevar con orgullo la camiseta amarilla de líder, hay que pasar necesariamente por muchos trabajos y sacrificios. Este es un honor que cuesta.