Analistas 08/04/2020

Fórmulas para evitar el naufragio de las Pyme

Muchos años de sacrificio dedicados a desarrollar ideas de negocio para construir una empresa, sin importar su tamaño, hoy se ven amenazados por el cierre obligado debido al incontenible coronavirus.

Es tal la dimensión de la tempestad empresarial, que solo los barcos más grandes podrán mantenerse a flote y muchas de las pequeñas embarcaciones, las Pyme, como base y pilar de la economía, sufrirán a la deriva hasta hundirse en lo más profundo del mar.

En medio de este naufragio generalizado, como capitanes debemos conducir el barco sin ningún instrumento y en aguas turbulentas, con la preocupación agregada de tener a bordo el estado, empleados y proveedores demandando recursos limitados, ya que no se generan ingresos.

En momentos tan difíciles debemos tomar medidas para salvaguardar la existencia de las empresas, entre las cuales están:

1. Tener una baja estructura de gastos y un eficiente manejo de costos. Hoy más que nunca los gastos deben revisarse, para solo dejar los básicos que permitan mantener al menos flotando la estructura. Hay que lanzar por la borda los gastos que son prescindibles. La solución no será autorizar despidos masivos, vacaciones colectivas, licencias no remuneradas, ni bajarle el salario a todos los empleados. Estas son medidas a corto plazo que deteriorarían aún más la situación de los empleados y sus familias.

2. Cuidar el flujo de caja, aplazando inversiones hasta que el mercado muestre recuperación. La liquidez será fundamental para sobrevivir en esta nueva etapa, pero dependerá de la demora para abrir de nuevo los negocios. Esto resulta paradójico, porque hoy es primordial estar en casa, pero también cada día que pasa de cuarentena deteriora la estabilidad para miles de negocios.

3. La morosidad en la cartera será más alta y las ventas solo deberían hacerse a clientes con buen historial crediticio. Para los empresarios y las Pyme, mucha de la cartera se volverá de dudoso recaudo, y sin ventas, la liquidez se irá disminuyendo hasta no quedar ni una gota para poder cubrir al menos los gastos básicos de nómina, arrendamiento y servicios públicos.

4. Vigilar el nivel de inventarios con foco en aquellos productos de buena rotación y rentabilidad.

5. Realizar acuerdos con empleados, para disminuir solamente los altos niveles salariales, porque bajar los ingresos de personas que reciban menos de dos salarios mínimos, es aumentar la crisis.

6. Generar estrategias muy innovadoras. El cliente actual busca cada día más factores adicionales al precio y es el punto en el que generar diferenciación se hace vital para el éxito. Ofrecer servicios adicionales, facilidades de pago y ofertas de valor serán fundamentales en este nuevo panorama.

7. Quedó claro que el peso del comercio electrónico es fundamental como un nuevo y fructífero canal de ventas. En cuanto a los factores externos de esta tormenta se refiere, para que las Pyme puedan salir a flote, se necesitan cambios drásticos en cuatro pilares básicos, con su componente vital del todos ponen. Es indispensable tener en cuenta:

A. Pilar uno: el Gobierno
A manera de salvavidas, los gobiernos procuran ayudar la economía poniendo a través del banco emisor el dinero más barato y sus pares refinanciando deudas. Pero esto, creo yo, de nada sirve si las entidades bancarias se limitan a soluciones que no afectarán su rentabilidad, con lo que solo se está aplazando la agonía o muerte de muchas empresas.

El Estado debe revisar, antes que nada, su presupuesto de gastos, al igual que aplazar de forma inmediata los pagos de impuestos de las empresas, para que con su liquidez sea posible el pago de nóminas. Debe elegirse, entonces, si se cumple con el pago al Estado o se pagan los salarios de empleados repletos de necesidades. Se debe mirar, además, la posibilidad de establecer subsidios y disminuir impuestos supuestamente temporales como el 4x1.000 o el último incremento del IVA, al igual que impuestos de industria y comercio, entre otros.

En tanto que la clase política debe hacer un sacrificio disminuyendo sus salarios y renunciando a costosos beneficios. En este tipo de situaciones, todos ponen.

Es primordial analizar la importancia de acabar con tantos impuestos a los que están sometidas las empresas en Colombia. Este país se destaca por ser uno de los poseedores de mayores cargas impositivas, las que nunca serán suficientes, ya que los corruptos se apropian de estos valiosos recursos sin que la justicia les dé un castigo ejemplar.

B. Pilar dos: los bancos
En los últimos años la banca ha generado utilidades récord. Con motivo de la hecatombe, se llegó la hora de que esta demuestre su solidaridad bajando drásticamente las tasas de interés y amortizando deudas a largo plazo, para evitar un colapso de la economía. De otra manera será muy difícil la recuperación de las empresas pertenecientes a los sectores más afectados.
Se hace urgente establecer períodos de gracia para cuotas e intereses. Es el momento de invertir en los clientes, bajando los costos de las transacciones, las comisiones por tarjetas de crédito y las tasas de interés tanto de los créditos empresariales como a los de consumo.

C. Pilar tres: proveedores
Es menester estudiar la actual condición de las Pyme y su papel primordial dentro del espectro económico. Es necesario reconsiderar los altos costos de los arriendos que paga el comercio, con el fin de llevarlos al nivel que permitan que las empresas sean sostenibles.

Además, si los altos costos de fletes, seguros, servicios públicos, entre otros rubros, continúan al alza, no habrá como pagarlos con una economía en recesión.

D. Pilar cuatro: los clientes
Como consumidores, una oportuna mano a las Pyme será indispensable para garantizar su recuperación. Es el momento de pensar hoy en apoyar todos estas empresas pequeñas y comprar sus productos en lugar de dejar el dinero en los gigantes del comercio. Será primordial para que tantos emprendedores puedan seguir en su camino.

Con las empresas cerradas no se ve la luz al final del túnel, es importante proteger vidas, que no colapsen los sistemas de salud, pero si muchas empresas van a la quiebra, infortunadamente también se generará más desigualdad, violencia, hambre y por consiguiente más muertes de las que ya deja el letal virus.