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Durante décadas, la discusión económica en el sector rural ha operado bajo la falsa premisa de que producir y conservar son decisiones mutuamente excluyentes. Se ha asumido que destinar hectáreas a la biodiversidad representa un costo de oportunidad no recuperable para la agroindustria. Sin embargo, la reciente liberación de 20 ejemplares de caimán llanero en la Reserva Natural de la Sociedad Civil Corozito, de propiedad de Agropecuaria Corozito -fruto de una alianza entre el Ministerio de Ambiente, Corporinoquia, ONG y la empresa privada- deja al descubierto una regla operativa crítica: para conservar hay que producir, y para producir hay que conservar.
A primera vista, la reintroducción de un superdepredador puede parecer un asunto exclusivo de filantropía ambiental. No obstante, desde la perspectiva de la eficiencia de los sistemas productivos, especies sombrilla como el caimán regulan la salud de los hidrosistemas y actúan como controladores ecológicos de vectores que transmiten enfermedades reproductivas en la ganadería. Lejos de ser un antagonista de la producción, la fauna silvestre ejerce un rol de bioseguridad gratuita que protege el patrimonio sanitario del hato.
El valor de esta iniciativa no reside en una acción aislada, sino en la validación de un modelo territorial donde la producción intensiva y la conservación privada conviven.
En un entorno global que exige criterios ESG, trazabilidad y menor huella ambiental, la conservación deja de ser un gasto operativo para convertirse en una inversión en resiliencia, gestión de riesgo y valor de marca.
La conservación no se decreta; la conservación tiene que construirse en conjunto y ser un buen negocio por sí solo.
El verdadero reto para el sector privado y la academia es cuantificar con precisión el valor económico de estos servicios ecosistémicos, de modo que más empresas y productores se sumen de manera natural a proteger los ecosistemas de su entorno productivo.
Estar preparado para un terremoto no significa vivir con miedo a que la tierra se mueva; significa construir una estructura suficientemente sólida para que, cuando aquello que parecía estable deje de serlo, usted también pueda moverse sin derrumbarse