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ANALISTAS 19/03/2025

La verdadera libertad

Camilo Guzmán
Director ejecutivo de Libertank
Camilo Guzman

La libertad es una de las ideas más poderosas de la humanidad. Ha sido el motor de los mayores avances en la historia, la fuerza que ha sacado a millones de la pobreza y la chispa que ha permitido que las sociedades prosperen. Pero también es una de las más tergiversadas. En Colombia, la libertad es traicionada por quienes la desprecian. Sus enemigos la utilizan como disfraz, intentando cubrir con un manto de promesas lo que en realidad es servidumbre. Nos dicen que el Estado nos hará libres, pero lo que en verdad buscan es someternos.

Sin embargo, cada vez más colombianos entienden que la verdadera libertad no necesita permiso. Libertad es la posibilidad de que cada individuo tome sus propias decisiones sin coacción. Es poder emprender sin que una maraña de regulaciones lo haga imposible. Es trabajar sin que el Estado imponga condiciones que destruyen empleos. Es tener derecho sobre la propiedad privada sin que un burócrata decida qué podemos hacer con lo nuestro. Es elegir nuestro sistema de salud y no ser forzados a depender de un monopolio estatal ineficiente. Es vivir sin que el Gobierno nos trate como súbditos incapaces de dirigir su propio destino.

Pero hay quienes han aprendido a manipular el concepto para camuflar la servidumbre. Desde el Gobierno, nos dicen que la verdadera libertad es depender del Estado, que solo seremos libres cuando los burócratas nos dicten cómo trabajar, cómo ahorrar y cómo recibir atención médica. En este juego de engaños, nos venden como libertad lo que en realidad son cadenas. Prometen que el Estado nos lo dará todo, pero omiten la parte más importante: cuando el Estado lo controla todo, también querrá quitárnoslo todo.

Ejemplos sobran. La reforma laboral, presentada como un avance en los derechos de los trabajadores, en realidad restringe la contratación y destruye empleos. La reforma pensional, vendida como un mecanismo de seguridad social, en el fondo es un asalto a los ahorros de millones de colombianos para financiar un sistema insostenible. La reforma a la salud, disfrazada de garantía universal, es la eliminación de la posibilidad de elegir y la condena a quedar a merced de los políticos de turno. En cada una de estas políticas, la idea de libertad es retorcida hasta hacerla irreconocible.

Pero algo está cambiando. En Colombia, una nueva generación ha entendido que la libertad no es un regalo del Gobierno, sino un derecho inalienable. Jóvenes que no están dispuestos a ser espectadores pasivos de su futuro. Desde LíderLab, el programa de formación de Libertank, hemos visto este despertar de cerca. Este domingo cerramos nuestra onceava edición y con ello ya son 330 jóvenes de 22 departamentos los que han pasado por el programa. Son ellos quienes están llevando el mensaje de la libertad a cada rincón del país. No con discursos vacíos, sino con acción. Son la prueba viviente de que la libertad es posible.

El contagio de la libertad es imparable. Cada persona que entiende su verdadero significado se convierte en un foco de resistencia contra el paternalismo estatal. La historia nos ha enseñado que las ideas correctas, cuando son defendidas con convicción, siempre terminan prevaleciendo. En Colombia, la batalla está lejos de terminar, pero hay algo claro: la verdadera libertad no necesita permiso.

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