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Analistas 30/06/2023

Un camino de conciencia

Begoña Aristy
VP y gerente general PepsiCo Alimentos Región Andina

Óscar Velandia tiene 43 años, trabaja en PepsiCo desde hace 15 y una fiebre alta a los tres años, lo dejó sordo. Como él, cerca de medio millón de personas en Colombia tiene una discapacidad auditiva y solo puede comunicarse a través de lengua de señas. Muchos de ellos, desde su niñez y por múltiples razones, han visto la necesidad de explorar y acceder al mundo que los rodea a través de otros sentidos diferentes al oído. Personas como Óscar y como cada uno de quienes padecen discapacidad auditiva, me hace reflexionar acerca de la empatía y la responsabilidad que tenemos desde las organizaciones de generar acciones claras y decididas que nos lleven a ser empresas realmente diversas, equitativas e incluyentes más allá del discurso y del papel. Es nuestra responsabilidad promover iniciativas y programas visibles que potencien el talento y aprovechen cada una de las diferentes habilidades para construir valores y dinámicas organizacionales sólidas, empáticas y eficientes con nuestras audiencias interna y externa. Así, en PepsiCo, creemos en el valor de la diferencia para transformar. Estamos convencidos que juntos, somos más fuertes, más grandes y mejores. Nos enorgullece trabajar todos los días con colaboradores en situación de discapacidad, como eje fundamental de nuestra cultura que, además, contribuye con el desarrollo empresarial del país y con entregar a nuestra población sorda y a sus familias una mejor calidad de vida y un mejor futuro tanto personal como profesional. Siendo diversos, equitativos e incluyentes, crecemos todos, esta cultura impacta positivamente toda nuestra cadena de valor.

En ese sentido, involucrar y dar a la población sorda oportunidades de trabajo digno, no solo permite mejorar sus condiciones de vida, seguramente, las de miles de familias en Colombia, que, a través de ellos, ven la posibilidad de seguir y salir adelante. Asimismo, es una forma tangible de demostrarles que la sociedad está comprometida con su desarrollo personal y profesional. Cuando se vincula a todas las personas en las empresas, abriendo la maravillosa oportunidad hacia la diversidad e inclusión, no solamente hay un impacto positivo a nivel laboral que, en nuestro caso, por ejemplo, se vio reflejado en el desarrollo de una serie de señas específicas para los productos de nuestro portafolio, sino también a nivel social. Lo anterior, porque nuestros colaboradores afirman que existe mayor empatía hacia el trabajo con personas con discapacidad y esto lo trasladan a sus familias y entorno.

Para nosotros, involucrar a nuestros colaboradores en prácticas de relacionamiento, educación y capacitación con la población sorda, como programas de aprendizaje de lengua de señas, representa un paso muy valioso para minimizar las barreras de comunicación y promover la inclusión laboral mientras fortalecemos una mentalidad empresarial en la que los todos los colaboradores vean reflejado su aporte a los objetivos de crecimiento del negocio y aún más importante, nos enseñen a trabajar en equipo con nuevas maneras de ser y hacer.

Me gustaría plantear a modo de reto, pero también de invitación para las organizaciones, el integrar la conciencia y la empatía como valores corporativos que les permitan a nuestros equipos vivir la diferencia, aprovecharla y construir a partir de ella acciones que aporten de manera real y directa a la inclusión.

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