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Una reflexión en el día de la madre

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Augusto Solano Mejía Presidente de Asocolflores

Durante la pasada Semana Santa más de 1.500 millones de católicos y millones de personas de otras religiones, que reconocen al Papa Francisco como un líder icónico de la humanidad, observaron con incredulidad como pedía, desde una Basílica de San Pedro vacía, el contagio de la esperanza para combatir la pandemia.

Traigo a colación esta imagen con la intención de reflexionar acerca de los aprendizajes que nos está dando la pandemia.

Ahora celebramos el Día de la Madre, una fecha en la que los hogares, como la Basílica de San Pedro, estarán en su mayoría vacíos y durante la cual, con seguridad, pediremos el fin de la tragedia que azota al planeta.

Cada una de las celebraciones, fiestas y ritos a lo largo del mundo son manifestaciones de congregación social de la mayor importancia. Ahora, la nueva situación por la que atravesamos nos ha obligado a realizarlas en solitario.

¿Pero que podemos aprender de lo que se vive en la gran mayoría de países durante el Día de la Madre, máxima exaltación de la sociedad a la mujer como gestora de vida?

Este día se ha convertido en Colombia, y casi en todo el mundo, en el evento más importante del primer semestre del año para el comercio. Se estima que durante el año pasado 47% de los colombianos gastó entre $100.000 y $200.000 en diferentes tipos de regalos.

Este año las ventas serán inciertas y no hay sector que se atreva a dar su pronóstico. Lo que sí es seguro es que la gran mayoría de los colombianos no extrañaremos los regalos sino a las madres y nos preguntaremos por qué no podemos abrazarlas.

La repuesta, es sencilla. Olvidamos la esencia del ser humano y la remplazamos por un consumismo irracional que acaba con nuestros recursos y lucha por la superioridad económica.

Una de las razones de estar confinados y no poder compartir con las madres es que estamos acabando con el planeta. El crecimiento de la economía es una dimensión del desarrollo, pero también lo son el de la sociedad y el medio ambiente.

Como comerciantes y consumidores debemos luchar por el Desarrollo Sostenible. Hoy más que nunca sus 17 Objetivos demuestran máxima vigencia. El coronavirus nos demostró que son cuestión de todos y que solamente trabajando de la mano la empresa privada, los gobiernos y la sociedad, y cambiando nuestros comportamientos podremos sobrevivir.

La igualdad, el goce de sus derechos por parte de la mujer y el respeto por el medio ambiente, lineamientos transversales de los ODS, deben comenzar también a regir nuestras manifestaciones culturales y celebraciones.

El covid 19 nos ha enseñado, entre otras cosas, que tenemos que exigir productos responsables con el medio ambiente en nuestras decisiones de compra. Únicamente si respetamos la naturaleza volveremos a decir con abrazos y besos, en un día tan significativo como el de las madres: te amo mamá.

Feliz día de la Madre.

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