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En un panorama financiero permeado por la digitalización, el Banco de la República lanzó Bre-B como una alternativa clara para reducir los costos transaccionales y el alto uso del efectivo. A seis meses de su lanzamiento, el sistema expone una adopción masiva, con casi 35 millones de usuarios y un acumulado de más de 708 millones de transacciones registradas.
La velocidad de adopción de Bre-B ha sorprendido incluso a los analistas más optimistas. Desde las etapas previas a su lanzamiento masivo, la acogida fue notoria: más de 78 millones de llaves se encontraban registradas entre personas naturales y jurídicas, una antesala deseable para un inicio de funcionamiento caracterizado por la confianza, que se refleja en un volumen transaccional creciente desde sus inicios. Una acogida inicial de dichas magnitudes por parte de los usuarios daba indicios para considerar una madurez pronta del alcance del sistema respecto a sus potenciales usuarios, marcando un hito claro sobre su relevancia actual y futura para los pagos en la economía nacional.

No es necesario salir de la región para poner en perspectiva este acelerado crecimiento. PIX, un sistema comparable desplegado en Brasil, tuvo una expansión más moderada en términos de penetración respecto al caso colombiano, alcanzando cifras similares en términos relativos varios trimestres después de su lanzamiento, lo que ha llevado a algunos analistas a sostener que el arranque colombiano es proporcionalmente más rápido. En este contexto, los avances en infraestructura tecnológica financiera han sido clave. El mismo Banco de la República señala que el aprovechamiento de los adelantos en materia digital por parte de las instituciones financieras ha sido un factor determinante para la correcta fundamentación del sistema. También es importante destacar la ampliación previa que, de forma paralela, ha tenido la cobertura de conectividad, la dotación de dispositivos móviles y la cultura digital, aspectos necesarios para el aprovechamiento del sistema.
A corte del 20 de abril de 2026, los datos de Bre-B hablan de una adopción en constante crecimiento. Durante los primeros días de operación, los montos diarios transferidos no superaban $500.000 millones. Hacia diciembre de 2025, el sistema ya movía entre $0,5 billones y $1 billón diarios. Para marzo de 2026, los registros mostraban picos cercanos a $1,2 billones en un solo día hábil, a través de volúmenes transaccionales de hasta 5,8 millones de movimientos diarios. Además, para febrero de 2026, las operaciones en el rango de $10.000 a $50.000 concentraban cerca de 40% del total. Con ello, los hechos confirman la vocación del sistema: facilitar pagos cotidianos de bajo valor, donde el efectivo ha sido, tradicionalmente, el medio predominante. El monto promedio global es de $156.111, lo que refuerza a Bre-B como una herramienta de uso masivo, más que como un canal caracterizado por operaciones de alto valor transaccional.
Por su parte, la composición estructural del acumulado de llaves registradas en Bre-B muestra un patrón claro: de ese total, 96,1% corresponde a personas naturales y apenas 3,9% a personas jurídicas, lo que evidencia una apropiación preponderantemente individual del sistema. En consecuencia, las operaciones entre personas naturales (PN-PN) suelen concentrar más de 80% del total de transacciones diarias, mientras que los pagos asociados al comercio formal, es decir, de personas naturales a jurídicas (PN-PJ), suelen oscilar en una participación apenas cercana a 10%.
Si bien el sistema se muestra bien encaminado, es importante continuar adelantando esfuerzos para disipar posibles riesgos inherentes a su funcionamiento y propósito, tales como incidentes de fraude, brechas de acceso a conectividad o desincentivos por parte de comercios y empresas de menor tamaño frente a implicaciones tributarias.
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