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Analistas 25/05/2021

Colombia y la pérdida del grado de inversión: impactos de largo plazo

Andrés Langebaek Rueda
Director Ejecutivo de Estudios Económicos Grupo Bolívar

Sin duda la pérdida del grado de inversión no es una buena noticia para Colombia. En últimas la calificación de riesgo soberano mide el nivel de confianza que un organismo independiente (llamado calificadora de riesgo) tiene sobre el manejo económico y las instituciones de un país. Cuando hay “grado de inversión” la confianza es alta y cuando está se va perdiendo el país pasa a una nueva categoría denominada de “alto rendimiento”. Este nombre, traducción del inglés High Yield, desorienta bastante sobre todo si se asocia el que tiene en el ámbito deportivo. En finanzas no significa otra cosa que alto riesgo y se refiere al conjunto de países para los que se debe cobrar una mayor tasa de interés.

Especialmente importante para explicar si un país en desarrollo es grado de inversión o no es el nivel de la deuda. Los países emergentes suelen requerir para su desarrollo el ahorro externo debido a que los niveles de ingreso son bajos y el ahorro interno no es suficiente para atender las necesidades de inversión. En este caso, un alto nivel de deuda significa que su capacidad de gasto, después de descontar los pagos por el servicio de la deuda, es menor.

La pérdida del grado de inversión para Colombia no resulta una sorpresa tan grande cuando se analiza la evolución de la deuda pública en los últimos años. En 2012, esta ascendía a apenas 32% del PIB y en 2017 había subido 10 puntos. Recordemos que en ese período el país sufrió la intempestiva caída de los precios del petróleo y se había intentado estimular la economía por la vía de mayor gasto público. El golpe del covid-19 el año pasado terminó por trepar el saldo de la deuda de 50,3% a 64, 8% del PIB. Estos niveles de deuda son superiores a los del promedio de los países que hacen parte de la categoría de riesgo a la cual pertenecía nuestro país.

La calificadora S&P tenía todo el interés de esperar a la presentación y aprobación del proyecto de reforma fiscal por parte del gobierno pero en la medida que esta reforma se cayó, y que se planteó otra con alcance mucho más limitado en términos de recaudo, se consumó entonces la pérdida del grado de inversión.

Es importante anotar que si bien ya pasamos a la categoría de “alto rendimiento” la calificadora mantuvo estable la perspectiva de esta nueva calificación bajo la expectativa de que, de todos modos, se va a aprobar una reforma fiscal que contribuya a estabilizar la deuda en los próximos años. Es decir la calificadora espera que como país hagamos la tarea de hacer un ajuste fiscal aunque su alcance sea más limitado.

La pérdida del grado de inversión tiene consecuencias tangibles que afectarán a todos los ciudadanos. Algunas son de corto plazo y otras de largo plazo. Me concentraré en estas últimas. Como ya comenté, en la medida que el país deja de ser parte del club “grado de inversión” deberemos pagar un mayor costo por la deuda. En principio este costo se incrementará para la deuda externa pero por el arbitraje entre los mercados terminará por afectar también la deuda interna (pública y privada). De otra parte el menor ahorro del exterior deberá implicar una tasa de cambio de largo plazo mayor, pues menores recursos en dólares llegarán a nuestra economía.

Por efecto del aumento en las tasas de interés y de la mayor tasa de cambio la inversión deberá reducirse y el crecimiento también. La deuda pública se verá también afectada por estos factores y por la menor disponibilidad de recursos después de pagar el servicio de la deuda.