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¿Reactivación económica vs. educativa?

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Álvaro José Cifuentes PhD-Presidente ILL

¿Con quién y en qué condiciones se están quedando nuestros niños más pequeños? A medida que avanza la reactivación progresiva de la economía, muchos padres empiezan a acudir a los lugares donde desarrollan sus labores, principalmente en oficios en los que no es posible el teletrabajo. En muchos hogares esto conlleva la dificultad de encontrar la forma de dejar bien acompañados a los hijos.

Es cierto que decretar el cierre físico y total de preescolares, colegios y universidades hasta nueva fecha, resulta sencillo. Se toma la medida y quince millones de colombianos se quedan en casa. Pero considero que, después de una exitosa política gubernamental de aislamiento, llegó el momento de diferenciar acorde a las edades, con el ánimo de tomar decisiones en beneficio de los niños.

La efectividad del estudio virtual y/o a distancia no es la misma a los 3, 11, 17 o 21 años. Un grupo de especial acompañamiento -aunque se mencione poco en los medios- son las familias con hijos entre 0 y 8 años, debido a que su cuidado y formación requiere atención continua.

Estos niños, dado el bajo nivel de autonomía, son sujetos de especial protección y requieren un entorno protegido que disminuya cualquier posibilidad de accidente, alteración de la salud mental o afectación por parte de terceros. Sea oportuno reconocer la magnífica labor de los maestros en esta época; han logrado adelantar unos procesos pedagógicos admirables para avanzar en el proceso de formación de las nuevas generaciones.

A pesar de las limitaciones tecnológicas en muchos hogares del país, han hecho lo más grandioso: conservar en los niños la motivación por aprender y la ilusión de madurar como ciudadanos, a pesar de las circunstancias sin precedentes.

En ejercicio del aislamiento inteligente se reactivarán determinados segmentos laborales, con lo cual muchos padres y madres de niños en el rango de edad mencionado saldrán a trabajar y no tendrán personas de confianza para la indispensable compañía de sus hijos.

Por esto invito a la reflexión a las autoridades para que, teniendo presente el interés superior de los menores de 8 años, autoricen a los preescolares y colegios prestar ese servicio esencial educativo, sólo en esas edades, a partir del 12 de mayo a las familias que, libremente, lo soliciten acorde a sus circunstancias y definiendo todos los protocolos de bioseguridad.

Esto evitaría un enorme problema a padres cuyo teletrabajo impide su disponibilidad y a aquellos papás que regresan a la presencialidad. ¿Con quién dejan a sus hijos pequeños los médicos, las policías, los obreros, los domiciliarios y todos los que hacen parte de la cadena de abastecimiento? Los preescolares y colegios no tienen la misma relevancia que Avianca o Ecopetrol, empresas que apreciamos y de las que todos los medios comentan a diario. No, los preescolares y colegios tienen mucha más relevancia que esas dos prestigiosas empresas y prestan un servicio insustituible a las familias colombianas.

Un dato final. Esta franja de edad sólo representa el 10% de los matriculados desde primera infancia hasta la educación superior. Es el momento de tener muy presente un principio: quien resuelve con más acierto un problema social de un contexto concreto es la propia comunidad que vive esa situación específica. El Estado debe dar lineamientos, pero confiar en la sociedad civil. Todos estamos comprometidos con la mitigación de la pandemia y el bienestar socio-económico.

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